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jueves, 21 de enero de 2016

115. Edad de los ministros de España: generación y revolución.

A cuenta del fin del bipartidismo (qué largo y tedioso, por otra parte) y de la emergencia de los nuevos partidos, se habla mucho de la ruptura generacional en España. 

Quizá quién más empeño hace en esta ruptura es @JaimeMiquelA, que acaba de sacar un libro sobre el asunto (o si lo preferís, este vídeo), pero no es una tesis exclusiva de la sociología de izquierdas, sino compartida también por la derecha. ¿Por qué creéis si no que Rajoy hizo la campaña que hizo, básicamente por pueblos y residencias de ancianos?

Así que todos de acuerdo.

Pero lo dicho es una parte de la historia. La parte de abajo, por concretar, y vista desde una perspectiva muy actual, casi puntual, en realidad. La Historia es larga y vieja. Lo que resumo en el gráfico siguiente lo preparé hace ya unos años para Madrid es una Isla, aunque el asunto de las generaciones solo lo traté de pasada en el libro. Cosas que se quedan por el camino. 


Bien. La lectura es evidente para cualquiera que conozca un poco de la Historia de España. Aunque supongo que habrá interpretaciones ético-morales para todos los gustos, haré una lo más técnica que me sea posible. 

Desde 1833 la edad media de los ministros de Gobierno de España se ha movido entre los 45 y los 60 años aprox. 

Por lo general, los rejuvenecimientos han sido abruptos, mientras que los envejecimientos han sido lentos y sostenidos.

Tanto los rejuvenecimientos como los envejecimientos comienzan en periodos de crisis generalmente acompañados de revoluciones, y casi siempre suponen cambios de régimen.

Por lo general, los rejuvenecimientos son revolucionarios (a la izquierda o progresistas) y los envejecimientos contrarrevolucionarios (a la derecha o conservadores)... por lo general.***

Y hoy...

nos encontramos en el cénit del envejecimiento progresivo de mayor amplitud y duración de la Historia de España.

Esta es la otra cara de la ruptura generacional en España. Si por un lado tenemos una generación menor de 45 años que no se ve representada es porque del otro lado una gerontocracia inmovilista se resiste por todos los medios a abandonar el poder.


*** La Guerra Civil se inició como un contragolpe, pero de inmediato Franco inició una revolución generacional, lo que a la postre le permitió crear un régimen que se sostendría 40 años. Desde este punto de vista, la Guerra Civil fue de la generación del 27 contra la del 14, y por supuesto ganó la del 27 -ya en 1937-, a la que pertenecía, aunque por los pelos, el propio Franco. 



sábado, 22 de agosto de 2015

72. Geografía de villanías. Expósito, Bastardo, Bravo, Maldonados y Soliño.

Debo reconocer que en este blog lo que más éxito tiene -un éxito muy realtivo, todo hay que decirlo- son las entradas con noticias sobre el origen de algunos apellidos. A mucha gente le encantan los linajes y fantasear con noblezas pasadas, bisabuelos millonarios, herencias perdidas y así. Por mi parte, estoy seguro de que todos descendemos de una buena ralea de hijos de puta, desgraciados e idiotas.   

Por ejemplo, ahí tenemos los más de 70.000 españoles apellidados Expósito, que identificaba a aquellos bebés cuyas madres y padres abandonaban a la caridad pública y eran malamente criados por en hospicios e inclusas. 

Distribución del apellido Expósito

A pesar de la evidencia sobre el origen de este apellido, no faltan sinvergüenzas dispuestos a vender fabulosas heráldicas de este supuesto linaje y hasta escriben sandeces supinas que no me resito a copiar:

Por referencias de historiadores de la época y otras averiguadas por Araldis en los archivos registrales de ciudades y otros privados, podríamos afirmar, pero no asegurar, que este escudo u otro muy similar a él, apareció inicialmente desde el siglo XI al XIV, particularmente en el asalto al Alcazar de Córdoba el 29 de Junio de 1236, como culminación de la campaña que había comenzado por unas algaradas fronterizas y terminaron con la campaña de D. Fernando, rey de Castilla y llamado el Santo. Las referencias de esta familia parecen precisarse con más frecuencia desde el siglo XV al XIX en especial los hechos de la escolta que acompañó al futuro rey D. Felipe, hijo de Carlos I (V de Alemania), de la Coruña a Southampton el 20 de Julio de 1554 para la celebración de su boda con la poco agraciada Doña Maria Tudor, llamada la sanguinaria, reina de Inglaterra e hija de Enrique VIII. Todo ello parece coincidir con la memoria familiar de algunos de los miembros de la rama de la familia..

Tampoco es de extrañar, si los heraldistas se atreven a ofertar escudos de armas y ennoblecedoras heráldicas incluso del apellido Bastardo.

de aquí

Surrealista la escena que pinta el anuncio del heraldista con el orgulloso Bastardo celebrando su bastardía ante sus amistades y allegados. Aunque bien mirado, quizá es algo que todos deberíamos celebrar; motivos no nos faltan.

Distribución del apellido Bastardo



A lo que parece, algún o algunos cabroncetes ¿un cura ultramontano, unas monjitas pías, un funcionario pudibundo?) se dedicaron a inscribir unos cuantos hijos del pecado por los Registros de País Vasco y, sobre todo, Valladolid, señalando a sus descendientes para toda la eternidad. En total, hoy son cerca de mil españoles los que se apellidan Bastardo, y la mitad de ellos viven en Valladolid.

Lo de Valladolid sorprende más por la escasez de Expósitos en esta provincia y el resto de Castilla y León. De hecho, en CYL hay casi tantos Bastardos como Expósitos, cuando en toda España hay más de setenta mil Expósitos y menos de mil Bastardos. ¿Es que en Castilla norte no había inclusas y exportaban a los niños indeseados? ¿O es que consideraban más caritativo no señalar de por vida a esos niños con el pecado de sus padres? ¡Pues buena venganza la del furibundo bautizador de Bastardos en Valladolid!

Sin hacer mayores averiguaciones -al menos por el momento- sobre esta intriga, paso al apellido Bravo, que portan unos noventa mil orgullosos españoles.
de aquí

Al rimbombante y fantástico escudo la web de estafas heráldicas añade la siguiente explicación:

Lo más probable es que el adjetivo "bravo" fuera utilizado como sobrenombre de muchos caballeros que sobresalieron por su valor y su esfuerzo. Después este sobrenombre se transformó en apellido.

¡Lo más probable! ¡Menuda jeta! Lo cierto es que Bravo, en su sentido original no significa valiente, como hoy quieren pensar muchos, sino salvaje, indómito, bravío, es decir, natural, y tal significado es el que mantiene en Galicia, donde un fillo bravo es un hijo fuera del matrimonio. Así que ahí tenemos otros noventa mil hijos de la naturaleza -que no de Dios-, orgullosos e ignorantes, felices.

Distribución del apellido Bravo

Y junto a los noventa mil Bravo, unos mil y pico Brau en Aragón y Cataluña llenan un tanto el relativo vacío de Bravos en la herencia de Fernando el Católico.
Distribución del apellido Brau

Bravo no es el único apellido de los hijos naturales. En la Edad Media y en el corto periodo de la Edad Moderna pre-trentina, que puritanizó -tan mal- este país, los hijos naturales eran eso, la cosa más natural del mundo, y como hoy defendían sus derechos hereditarios frente a los legítimos. De esas herencias a hijos naturales procede el apellido Maldonado, que comenzó como apodo y pasó, hoy, a ser apellido de cincuenta mil españoles.

Distribución del apellido Maldonado


Entre las tonterías que se pueden leer sobre el origen del apellido Maldonado encuentro para todos los gustos, hasta en wikipedia:

En la Edad Media se establecieron en España escoceses de apellido Mac Donald (literalmente hijo del jefe) apellido que se castellanizó en Maldonado.

Aunque la más difundida entre heraldistas es ésta, que remonta a Teodorico, nada menos:

La familia y apellido de Maldonado tuvo su origen de los que primitivamente usaron el apelido Aldana, junto con el patronímico Arias, que por él pretenden haber derivádose de Ariamiro, uno de los monarcas suevos, que dominaron en Galicia

Ya lo dije por ahí, Julio Camba decía del gallego que era un castellano antiguo. Aunque no de la manera que él decía, tampoco le faltaba razón. En Galicia permanencen siguen vivas o en el recuerdo inmediato cosas que en Castilla hace tiempo se han perdido o que han transformado su sentido original. Por ejemplo, la costumbre de heredar los alias de los padres, si es que no haces méritos en vida para ganar tu derecho a uno propio. Y del uso de Maldonado como alcume (apodo en galego) hay crónicas que lo atestiguan en linajes del siglo XIII, siete siglos después de que los suevos fueran barridos de la Historia. Así que ni reyes suevos ni spanglish, a lo que Maldonado remite es a las herencias de los hijos bravos.

Y para terminar, otro apellido gallego propio de hijos naturales, muy localizado a la costa de Rías baixas donde viven mil quinientos de los mil ochocientos Soliño de España.

Distribución de apellido Soliño. 

Soliño recuerda a los hijos nacidos solos, es decir, sin padre reconocido.












sábado, 5 de julio de 2014

31.- Las Españas Galaica y Yudió. Moros, Mouros y Morenos.

Vuelvo a la Edad Media y también un poco a de los apellidos.

Esta entrada solo quiero hacer público un descubrimiento que me ha dejado con la boca abierta, pues no tenía ni idea, a pesar de que ya tiene décadas. Como tampoco estoy a la última ni a la penúltima en lingüistica histórica o comparada o como se llame, no sé que grado de aceptación tiene en España, aunque me suena que poco. En todo caso, me ha cautivado y me sumo feliz a esta hipótesis, que tantas cosas explica, 

Dijo alguna vez Julio Camba que él no hablaba gallego porque era como hablar castellano antiguo. Con estas gracias Camba se ganaba unas monedas por el Madrid aquél que decía: España somos nosotros. O sea, el Madrid de siempre. Pero aunque cínico y desengañado, Julio nunca fue un tonto. Lo cierto es que sí, cualquiera sabe que el gallego está más cerca del latín que el castellano, pero es que ahora me entero de que sí sí, que el gallego era exáctamente eso en su origen, es decir, español, un español, al menos, y que el castellano era un dialecto extremo o extremado, es decir, fronterizo, marginal, surgido de los límites de aquella España hispánica, romana y latina.

El padre de esta teoría no es Camba sino otro gallego, Carlos Peregrín Otero, hoy profesor emérito en la Universidad de California. La historia de Carlos P. Otero es singular, pues habiendo sacado su plaza de diplomático se hartó de servir a aquella España Una y plomiza de los cincuenta y se entregó a la lingüística de la mano de Chomsky, al que tradujo al español y cuya obra ayudó propagar en España.
Arriba tenéis el esquema genealógico de los romances hispánicos del professor Carlos Otero. Lo primero que llama la atención es que se ha dejado fuera al catalán, que Otero entiende en la rama de las lenguas francas. Así, no hay más remedio que darle -un poco- la razón a Napoleón en aquello de que los catalanes son franceses confundidos.


Y ya dentro de las lenguas hispanas, Otero distingue dos dialectos españoles, uno de raíz galaica al norte y otro al sur, de raíz mozárabe. Como lingüista, C. Otero tiene mucho cuidado de no caer en las trampas de la lengua escrita y guiarse en lo posible por lo que es en verdad una lengua: expresión oral. Así que da a este mozárabe el nombre de Yudió, pues donde mejor se ha conservado es en el idioma de los judios expulsados de España por los Reyes Católicos, es decir, el sefardí.

Los mapas de la evolución de las lenguas peninsulares provienen de aquí. Hoy, estos mapas o la hipótesis lingüística de C. Otero son utilizadas por algunos grupos nacionalistas gallegos de estética filonazi para justificar la supremacía ario-galaica de Breogán o algo así. Da igual. Es más, estas cosas son inevitables. El castellano también tiene sus propios supremacistas, y todavía hoy muchos lo utilizan como arma política para defender el nacional-capitalismo madrileño, ese cerrado centralismo que es el gran negocio de Madrid, su único negocio en realidad. ¿Qué sería Madrid si no fuese capital?

Pero políticas aparte, las evidencias se conservan tanto en los rasgos lingüísticos de las lenguas actuales como en los rastros literarios. Las más antiguas pruebas de romance literario peninsular fueron las jarchas y la poesía gallega, los primeros frutos de las dos ramas primeras del romance hispano.

Incluso Menéndez Pidal lo reconoció:


la confidencia entre las hermanas establece una tradición más particular aún entre la antigua tradición mozárabe y la antigua tradición del Noroeste peninsular, mostrando que existió una coincidencia arcaica, perdida en el transcurso del tiempo. 

Y Sánchez-Albornoz, más en extenso:

El deslizamiento en el siglo V hacia el solar cismontano de Cantabria -la futura Castilla- de los várdulos de la depresión vasca, apenas romanizados todavía, no pudo contribuir a vigorizar en el país tradiciones líricas de estirpe romana vulgar. La colonización por los godos, en masas cerradas, de las llanuras del Duero, a fines del siglo V y principios del VI, tampoco pudo favorecer la perduración de cantos latinos populares en tierras luego castellanas. Los godos, emigrantes a la Cantabria montañosa al ocurrir la invasión árabe, no pudieron llevar al Norte tradiciones poéticas que les eran ajenas. La conjunción cántabro-várdula de la que nació Castilla, como no recogió la herencia institucional y jurídica de Roma, tampoco debió recibir la lírica hispano-romana vulgar que pervivió en Galicia, en Al-Ándalus, y en general en toda la Romania. 

Y para terminar, un reflejo actual de estas dos raíces hispánicas: la España galaica y la mozárabe reflejadas en los apellidos Moro, Mouro, Moura, Mouriño y Moreno.



Mouro, Moura, Mouriño y Moro son apellidos gallego-asturiano-leoneses, es decir, galaicos en sentido lato, pero no se refieren a los moros de la Mauritania, que por allí anduvieron poco, sino a los paganos precristianos. Cosas de mouros en Galicia son las xanas, las mámoas o los castros, las tradiciones prerromanas del NO hispano que daría sustrato a los reinos hispánicos cristianos tras la conquista del 711, bien se llame Asturias, Galicia o León.




¿Y en el resto de Hispania? ¿Qué moros hay ahí? Pues no hay tales, sino Morenos.
Morenos son los moros de Al-Ándalus integrados en el mundo cristiano, mozárabes y conversos, los que no cantaban cantigas sino jarchas.

Y para terminar, os dejo este mapa político de mediados del siglo XIX y que no sé si quiso ser satírico o ingenuo, pero en cualquier caso define muy bien las tres identidades hispánicas, primero la vieja, la dominada -uniformizada, dice- por Castilla y luego por Madrid, aunque de raíz galaico-andaluza; la de las esencias, que primero inventó Castilla y de repente se hizo carlista, foral, más papista que el papa, y la catalana, asimilada, como dice el mapa, peninsular, sí, pero siempre con la duda de si es o no es hispánica.

Carlos-Pelegrín Otero, 1976. Evolución y revolución en romance II. Seix Barral.