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miércoles, 20 de diciembre de 2017

147. 21D en Cataluña

No me resisto a una previsión de última hora para este 21D, las autonómicas del 155. 

1.- Los catalanaes votan (muy) distinto en las autonómicas que en las generales, pero siempre de la misma manera.

Y como vemos en el gráfico, en las catalanas el bloque catalanista es extremadamente estable, pese a los trasvases de votos entre ERC y CiU/PDeCAT

NOTA: 
Catalanistas: CiU (ahora PDeCAT)+ERC+CUP (y el partido de Laporta en 2006)
Españolistas: PP+PSOE+Cs




Corolario 1.1. si en Madrid querían una caída de votos en el frente catalanista, lo mejor hubiera sido convocar unas generales (pero claro..)

Corolario 1.2. Y por esto pese a que las encuestas andas más que perdidas al repartir votos entre partidos de cada bloque, todas suman lo mismo al bloque catalanista/indepe: lo que sacan siempre 47-48%. 

Corolario 1.3. Las encuestas demoscópicas esconden su cocina porque, en el fondo, es elemental. Puro ranchito. 

2.- El voto catalanista es independiente de la participación, solo depende del tipo de elecciones.

Corolario 2.1. Quienes esperan que una participación extraordinaria produzca un resultado extraordinario carecen de evidencia alguna, tan sólo expresan un deseo. 

3.- El voto españolista es depede de la participación SOLO en las generales. 

La relación entre participación y voto españolista es algo engañosa. Los resultados de 2004 y 2008 son los del cénit del bipartidismo. Y recalco que en esa suma no están Podem y Comunes, y no las sumo porque esos votos se han descolgado del españolismo. Si esos votantes detectan que Podem+Comú se sumaran a los españolistas, esos votos se perderían sin más (como en 2011, cuando no existían). 

Corolario 3.1. Quienes esperan que una participación extraordinaria produzca un resultado extraordinario interpretan estas elecciones como si fueran unas generales. 

4.- La participación será extraordinaria, del 85 %.

Esto es lo más difícil de explicar. Los catalanes, simplemente, cambian el chip cuando votan en clave española o catalana. Es un cambio cuántico, sin continuidad. Cataluña es su casa nostra. Para medir este cambio, presento las búsquedas en Google de elecciones/eleccions desde 2004 hasta hoy. Hay una correlación entre esas búsquedas totales (eleccions+elecciones) y la participación, pero es que además cuando son generales, la relación de búsqueda de eleccions/elecciones es de 0,1-0,2, mientras que en las autonómicas la relación ha sido del 0,5 a 1, de modo que hay otras correlaciones particulares entre la relación de búsquedas (eleccions/elecciones) y la participación. Y en estas elecciones la relación está siendo de 0,4, que corresponde a una participación del 85%.




(retomo donde lo dejé esta mañana..)

5.- Quién ganó más en campaña

Se siente, no he podido hacer más. Y es que la cosa está muy, pero que muy difícil. Por la evolución de búsquedas en los últimos 30 días, a quién le ha ido mejor la campaña con diferencia es a Ciudadanos y, detrás (oh sorpresa!) a En Comú. A quién peor, al PP y a ERC.



Dentro de un ratito sabremos cómo se traduce en votos, pero con esto el bloque indi no llega a la absoluta ni de broma, y puede que pierda algo. Veremos si el subidón de Cs llega para restar el bajón de PSC y PP. Sigo apostando por lo de siempre, quizá algo más apretado, 45% para catalanistas, 40% para españolistas y 15 % para los comunes. 

En veinte minutos cierran los colegios..
(nervios!)

jueves, 19 de enero de 2017

145. Percepción numérica y espacio político izquierda-derecha.

Tenía este asunto pendiente desde que escribí Madrid es una isla. No entró en el libro y hasta hoy. ¿Tiempo perdido? Lo ganado es que en estos años el panorama político ha dado un vuelco, y hay unos buenos datos que analizar. 


El punto de partida era simple. Desde 1995 (al menos), las encuestas del CIS describen una situación que se repetía con ligerísimas variaciones: la autoposición ideológica izquierda-derecha de los españoles se ajusta a una misma o muy similar distribución normal. 

La cuestión que me planetaba entonces es: 

1.- si la composición general (¿el marco/frame, debería decir?) es una curva gaussiana, ¿cómo se dividen los partidos este espacio político aparentemente tan coherente? 

y en consecuencia:

2.- ¿cómo es posible un cambio político en una estructura aparentemente tan monolítica? 

La respuesta meramente cognitiva diría (creo) que la mayoría nos situamos en el medio de la escala pues (como borregos que somos, en definitiva) tendemos a acomodar nuestras opiniones a las generales. Nuestro mayor o menor espíritu borreguil nos predispondría a colocarnos más o menos cerca del confortable y calentito centro. Lo cierto es que infinidad de experimentos demuestran que ajustamos nuestros juicios del mundo a los de los demás. El problema es que, en todo caso, esta respuesta nos deriva a otras preguntas: 

1.-  ¿Cómo nos ponemos de acuerdo en saber dónde está el centro entre la maraña de opiniones? ¿Cómo sabemos qué piensa la mayoría? ¿Cómo transmitimos e interpretamos esa información? 

2.-   Os recuerdo esta curva gaussiana está autoconstruida a partir de la posición que los españoles nos otorgamos en una hipotética escala izquierda-derecha 1-10, así que, ¿cómo nos posicionamos en una determinada medida y no en otra? Aún consintiendo que sólo busquemos una determinada distancia al centro, ¿cómo valoramos esa distancia? ¿Cómo sé yo que estoy en 7 y no en 8? 

Sin querer contradecir nuestro carácter borreguil, me parecía entonces (y me parece ahora) que cualquier solución reduccionista queda corta. De algún modo debemos percibir la distribución política general para poder situarnos en ella. Mi hipótesis era -y es- que percibimos los parámetros básicos de la distribución: media y desviación estándar, y que si entendemos la media como valor político más frecuente, también entendemos la desviación estándar (σ) como la máxima dispersión admisible para un mismo valor político. Es decir, mi hipótesis era y es que un solo partido político cubritrá una dispersión ideológica (d) no mayor que 1 (una) desviación estándar (σ). d≤σ. 


Para comprobar cuánto de cierto había en esta hipótesis recopilé resultados electorales al parlamento de 21 países europeos (practicamente todos salvo las ex-URSS y ex-Yugoslavia). Los resultados esperados se muestran en gris, con la línea central del valor medio y los valores máximo y mínimo dependiendo de lo más o menos centrado que esté el primer partido. Por ejemplo, si el primer partido estuviera perfectamente centrado en 0 (-0,5σ a +0,5σ), alcanzaría un máximo porcentaje de votos (38%), quedando empatados 2º (-0,5σ a -1,5σ) y 3º con un 24% (0,5σ a 1,5σ)...



Por supuesto, las situaciones particulares de cada país pueden variar muy mucho y no ajustarse de ningún modo a una distribución normal, pero tanto si calculo el valor medio de los porcentajes por países o directamente del número de votantes, el ajuste es lo bastante bueno como para aceptar, al menos, que la hipótesis general es bastante plausible, aunque con un necesario añadido: 

El tercer partido y siguientes.

1.- De media (y de forma sistemática), el tercer partido tiene un porcentaje de votos menor del que le corresponde según un reparto de la distribución normal en unidades de desviación estándar.

2.- Este porcentaje que le resta al tercer partido se suma a los siguientes, a partir del quinto.

Encuentro dos posibles explicaciones -no excluyentes- a este efecto.

Una, que nuestra percepción de la desviación estándar no se ajuste realmente a una distribución normal, sino a otro tipo de gaussiana (u otra función) ligeramente distinta. Matemáticamente, no sería difícil dar con esta otra función que lograse un ajuste mejor, pero creo que conceptualmente no sería un proceder adecuado, pues el objetivo no es ajustar la curva sino comprender el comportamiento electoral.Tener una curva con un ajuste fetén no facilitaría en nada la explicación de cómo se gesta la percpeción política (y ni tampoco serviría prospectivamente). 

Así que me quedo con la otra explicación, que viene a ser que: cuanto menor es la posibilidad de ganar las elecciones, menor interés hay dispersar el propio voto. Es decir, que si total no vamos a ganar las elecciones, no nos compensa sumar nuestro voto a un partido con el que no coincidimos sacrificando nuestra identidad ideológica, por, digamos, obtener un 0,5 % más. 

Este sistema de cálculo/percepción explicaría supuestos desafueros ideológicos, como la radicalidad de los extremos políticos que conducen a los partidos aquí situados a la atomización y el dogmatismo ideológico. Los radicalaes parecen propensos a separase por cualquier nimiedad, ¿pero para qué unirse, si de todas formas serán 4 gatos?



El comportamiento de los extremos políticos es distinto que el del centro pero no responde a otras razones, sino la distinta perspectiva de una misma función exponencial del valor. 

El caso es que si estás en el extremo del espectro político, o lo que es lo mismo, en la parte baja de la curva de Gauss, no negocias con tu ideología porque  hacerlo no te redunda en una ganacia de poder suficiente; mejor preservas tu identidad política. Como decía más o menos la frase de no recuerdo quién: si las disputas en la Academia son tan agrias es porque no se juega nada en ellas. 

España. 

1.-Reparto del espacio político con el Bipartidismo. 

Bien, ahora voy a por lo ocurrido en España en los últimos años. Ya no será una aproximación sincrónica sino diacrónica de sucesos. Y cambio ligeramente el cálculo de los espacios políticos, en vez de repartir la curva gaussiana en bandas de 1 desviación estándar, la descompongo en sub-gaussianas de desv_st = 1. Un Fourier de andar por casa.  

Lo de abajo es el autoposicionamiento político de los españoles según el CIS en septiembre de 1995, en julio de 2010 y octubre de 2016. La primera fecha es la de uno de los primeros Barómetros del CIS, la de 2016 era la última disponible cuando preparé los cálculos de esta entradilla. La del medio la elegí porque sí, que ya no recuerdo. 



La línea fina negra representa una población normal con una desv típica de 1; la gris, es un ajuste gaussiano a las curvas de autoposicionamiento con una desviación típica de 1,7. No trato de medir nada, tan solo advertir lo decididamente platicúrtica que es la curva, es decir, qué gran desviación de valores presenta entorno a la media. 

Y ahora por fin, el reparto máximo de la curva de autoposicionamiento de España según CIS (con una desv_st de 1,7) entre dos partidos, uno de derechas (centrado en 5.75) y otro de izquierda (centrado en 3.75). Cada uno de ellos tiene un 39,5 % del espacio ideológico. 


Para ocupar el ansiado centro ambos partidos deben dejar un espacio marginal en los extremos. Ese era el servicial papel que jugaba IU para el PSOE, ahí quietecito en su respetable finquita de la izquierda inmaculada. Defendiendo estas lentejillas y apuntalando al PSOEpasó 40 años. Lo del PP era algo más esquizofrénico. Quizá porque CiU y PNV ocupan el espacio central en PV y Cat, el PP no podía dejar espacio libre alguno a su derecha en Madrid y sus provincias. Por eso, a pesar de reivindicarse siempre de centro y nunca -jamás- de derechas, el PP ha mantenido siempre ese tufo madril-franquista, de muy español y mucho español que diría Rajoy. 


Según el barómetro de junio de 2011, en vez del 5,5 que correspondería a un cento-derecha a punto de superar el 40 % de los votos, el PP era calificado como un partido de derecha sin ambajes:7,9 en la escala 1-10 del CIS. La valoración que los españoles daban al PP como un partido de derechas o extrema derecha es más evidente al compararla con la del resto de partidos.  
El gráfico de arriba está construido a partir de los valores de la tabla, y muestra el espacio relativo de cada partido en el espacio político. La posición del PP es más dominante cuanto más a la derecha. Cómo ha podido lograr y mantener el PP su tremendo poder político (y los votos que ideológicamente no son suyos) con esa valoración de partido de extrema derecha merece toda una tesis. Pero será otro día.  

2.- Situación actual: cuatro partidos.

Lo de hoy es comprobar cómo los 4 partidos PP, PSOE, CCs y Podemos se reparten hoy el espacio político y si este reparto se ajusta (más o menos) a identidades ideológicas de 1 desviación típica en el espectro izquierda-derecha. 


El CIS de enero de 2015 incorporaba dos nuevos partidos a la escena nacional (y detallaba la escala de valoración de izqda-dcha en unidades de 1 a 10). Podemos entraba por la izquierda, apretando a IU contra el PSOE.. ¡Oh, dioses, los inmaculados a la derecha de alguien! Y por el centro CCs hacía cuña entre una UPyD que no acaba de asumir una posición clara de derechas (quién lo diría!) y ese PP de extrema derecha que los españoles advierten. [Para mayor claridad saco del gráfico a PNV y CiU]
  
En realidad, Podemos y CCs han hecho lo mismo. Ambos han entrado por la izquierda a los partidos del bipartidismo. Todo el mundo se da cuenta de que Podemos es una amenaza para el PSOE (IU no le importa a nadie) y CCs para el PP. 

Ahora veamos qué decía el CIS en octubre de 2016.


Se confirma lo dicho. Una vez introducidos por la izquierda, tanto Podemos como CCs se han desplazado hacia la derecha para hacerse con el centro. Hay, sin embargo, una diferencia. Podemos ha entrado en el juego de la confluencia de la izquierda y se ha quedado estancado donde IU estaba. Gracias a este parón digestivo, el PSOE puede seguir mantener su estratégica posición en 4,5. Pero CCs, que simplemente ha barrido a UPyD, siguió su camino al centro de ese espacio entre PSOE y PP, posicionándose claramente como la referencia del centro-derecha y arrinconando aún más al PP a la radicalidad (8,4). 

Por lo demás, la distribución ideológica no puede ser más completa y regular. Como veis en el gráfico de abajo, los máximos de cada partido están a dos unidades ideológicas de sus vecinos (salvo Podemos e IU, que en proceso de unificación igualaron pasmosamente su perfil ideológico). 

Y las poblaciones normales con desv-St =1, las tenéis aquí superpuestas

Yo creo que no está nada mal.. Por supuesto, los ajustes no son perfectos, pero oye.. tampoco estamos hablando de física newtoniana, no? De las desviaciones, llama la atención el PSOE, que prácticamente calca la curva de autoposicionamiento general de los españoles (punteada en negro). Desde luego cuando Zapatero dijo aquello de que el PSOE era el partido que más se parecía a España, no lo decía porque sí. También me llama mucho la atención que tanto PP como Podemos, como formaciones de flanco ideológico que son, proyecten su perfil hacia los extremos de la escala. 

Así que, por lo que a mí respecta, hay evidencias de que, de modo general, podemos asumir como cierto que:

La dispersión ideológica máxima de un partido político es de 1 desviación estándar.

3.- Y ahora, el salto mortal. 

Lo que hago es transformar ideología, directamente en votos. Tan solo multiplico los porcentajes de cada partido en la escala de autoposicionamiento político izquierda-derecha del Barómetro CIS del 10/2016 por su porcentaje de votos global en las elecciones generales de agosto de 2016. El resultado es: 



En las gráficas doy la estimación de voto calculada a partir del posicionamiento ideológico, Podemos y CC's la clavan; PSOE y PP se alejan  por mucho. Mi impresión es que (como partidos nuevos) Podemos y CCs tienen un voto estríctamente ideológico. En cambio PP y PSOE son votados o no por otros motivos, afectos y clientelismos incluidos, pero curiosamente, en sentidos opuestos. El PSOE, el partido que más se parece a España, se ve rechazado por un 10 5 de sus electores potenciales, mientras que el PP, cuya ideológía solo parece atraer a 1 de cada 10 votantes, más o menos como a CC, fue votado por 1 de cada 3. 

El aumento de detalle en la distribución de autoposicionamiento ideológico permite ver un claro doble pico. Está claro que ahí hay gato encerrado y puede que por ahí esté la respuesta. (Y también en ese 20 % de españoles no sabe o no contesta de su posición ideológica...) 

4.- Epílogo. ¿Fin del bipartidismo o Tetrarquía? 

Al dividir Diocleciano el Imperio Romano en dos, quedaba pendiente el problema de la sucesión. Si uno de los diarcas moría, era fácil que el otro reclamara el gobierno de la otra mitad. Así que Diocleciano creó la figura de los dos Césares, herederos de los dos augustos y copríncipes del Imperio. Si un augusto moría, el césar ocupaba su lugar y de inmediato elegía un nuevo césar, sucesor suyo. De esta forma era mucho más difícil hacerse con el imperio, pues habría que eliminar a dos enemigos a un mismo tiempo. En definitiva, un reparto para mantener el Imperio unido. Todo un invento que añadió medio siglo al Imperio. Supongo que me seguís. 


sábado, 27 de febrero de 2016

125. SuperTuesday. Suspenso, pero pendiente de recuperar.

05/02/2016.

Bueno, pues llegó la hora de la evaluación.

Pretendía un acierto del 90%, pero me quedé en el 76%, tanto en los demócratas como en los republicanos. Por tanto: suspenso!

Este acierto lo calculo como las diferencias agregadas del porcentaje que pronostiqué a cada candidato y el porcentaje que realmente sacó (descontando nulos y votos en blanco, es decir, sobre 100). Por ejemplo, si a Clinton le doy 2 ptos de más (y por tanto a Sanders de menos, ya que los doy sobre 100), el  acierto sería del 96 %.

Por lo tanto, mal, muy mal, desastroso en estados como Alabama o Texas para los Demócratas, donde acerté solo en un 50% y un 59%, o Minnesota para GOP, que acerté en un 57 %.

Tengo que decir, en mi descargo, que quizá piqué demasiado alto, ya que la media de las encuestas de febrero que recoge realpolitics tampoco llega al 90, y se queda en el 87,8% para los candidatos del Partido Demócrata y el 81,78 para los del GOP.

Pues aquí va la tabla con los resultados reales, los pronósticos, el porcentaje de acierto de mis pronósticos y de las encuestas de febrero para este SuperTuesday que ya pasó.



Y otra forma de verlo:


A lo que parece, las estimaciones hechas en base a búsquedas tienden a ser más erróneas cuanto más extremas son las diferencias entre candidatos, es decir, cuanto más lejos estamos del 50:50. Se trata, por tanto, de un defecto del sisitema de asignación general, más que de particularidades de los estados (que las habrá). Esto es bueno, ya que debería ser mejorable.


Y para los republicanos:

Y otra forma de verlo:
Y lo mismo pero con los candidatos identificados por colores.

Y no quiero dejar pasar esto: es lo que hubiera pasado si no hago el ajuste de multiplicar las búsquedas de Trump al 50 %.

Lo de multiplicar por 0,5 las búsquedas de Trump fue un apaño rápido y barato, pero evidentemente funcionó. Creo que aquí está la pista para mejorar definitivamente el ajuste y llegar al 90% de acierto. Ya veremos.

01/02/2016
Todavía no es martes en los EEUU pero la suerte está echada. He recalculado las estimaciones con los registros de búsquedas de los últimos días. Visto lo mucho que sube Hillary Clinton en las búsquedas y lo sucedido en Carolina del Sur, he calculado a los demócratas con la media de los últimos 3 días (26-29 de feb; de 19:00 a 19:00 GMT). Aún así, si se repite lo de Carolina S. no daré una. En los registros de búsquedas hora a hora, nunca, ni por un momento, Hillary alcanzó una ventaja de 7:3, que superó en las urnas. De todas formas,como es algo que tampoco predijo ninguna encuesta, confío que sea una anomalía.

Esta es la última estimación. La definitiva:



Con estos resultados y contando con que Hillary se lleva los 6 delegados de Samoa, sumaría 426 frente a 433 de Sanders. Con los 500 superdelegados no debería tener problema en ganar, pero la suya sería una victoria bastante débil. No le será fácil enfrentarse a Trump.

Para los republicanos mantengo la media semanal. Desde hace cuatro días, sube aún más Trump, que sobrepasa ya el 40 % en 5 estados y gana en todos con claridad (¿salvo Oklahoma, quizá?). Sube también Rubio, y bajan Cruz y los marginales Carson y Kasich, que ya está por debajo del 5 % en la mayoría de estados.





27/02/2016
Faltan -ahora sí- tres días para el SuperTuesday. He repasado los resultados hasta el momento, y estoy listo para mi apuesta. Espero poder refinar los resultados el mismo día 30, y  mi objetivo es un 90 % de acierto medio en los 5 candidatos GOP para cada estado; y un 90 % de acierto medio para los 2 DEM. No está nada fácil.  

Para GOP he optado por medias de búsquedas hora a hora de los últimos 7 días (18/02-25/02) con el nombre y el apellido de cada candidato. Como ya dije, la extrema popularidad de Trump es el gran problema y multipliqué sus búsquedas relativas por 0,5. No es un factor elegido al azar sino a partir de la serie semanal del último año. Si acierto, lo explicaré con detalle; si fallo, seguramente ya no valdrá la pena. 


Triunfo incontestable de Trump. 

Para DEM, en cambio, he optado por medias de búsquedas hora a hora de los últimos 7 días (18/02-25/02) con el apellido de cada candidato, es decir: Clinton vs. Sanders porque era la solución que más se aproximaba a los resultados en las primarias ya celebradas. 



Doy como resultado la media semanal, pero lo cierto es que la situación cambia día a día a toda velocidad. Clinton va perdiendo pero sube enteros cada día que pasa. Las flechas al lado de los resultados de Hillary Clinton indican los estados donde esta ha subido enteros la semana del 18/02 al 25/02. Cada flecha son 5 puntos o fracción de subida o bajada. 


En definitiva, en el bando demócrata, todo está en el aire. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

107. España 1936-2016. Población y memoria.

La dificultad de la estadística social es que las mínimas diferencias son sustantivas cuando se trata de poblaciones. 

No me cabe duda de que los referentes culturales de un español hoy tienen mucho más en común con los de un inglés, un portugués o un chipriota que con los que podamos compartir con quienes eran españoles hace cien años. Y esto más aún dentro de España. La vida corriente de un español en Málaga o Vigo es hoy muchísimo más parecida a la que podían encontrar cualquiera de ellos si viajara cien años atrás para vivir en la misma ciudad hace cien años. Y sin embargo, las pequeñas diferencias que se mantienen entre los grupos sociales, por superficiales y accidentales que parezcan, son increíblemente constantes y resistentes al paso del tiempo. (Y aquí, en este blog, ya he dado algún ejemplo) 

Estamos a punto de entrar en 2016. El año que viene se cumplirán 70 años del inicio de la Guerra Civil. Apenas un 6 % de la población española que tenía 10 años cuando comenzó la guerra puede guardar recuerdos más o menos objetivos de la experiencia de entrar en guerra y cómo fueron los días o semanas antes y después del golpe militar. Y sin embargo, tantísimas cosas de aquella España, más o menos transformadas por el paso del tiempo, siguen manfiestándose. 

No voy a dar ninguna estadística ni a hacer ningún comentario más, tan solo quiero reproducir estos dos mapas que aparecieron estos días en la prensa digital y otro de la Guerra Civil. 

Municipios donde gana el mismo partido desde 1982. El Diario, 25/12/2015. 
Los 313 municipios que mantienen calles dedicadas a Franco. El Confidencial, 26/12/2015


Mapa de zonas donde triunfó el golpe de 1936 y primeras acciones de guerra (de aquí)

lunes, 2 de marzo de 2015

54. Evolución electoral desde la europeas de 2014 y primer pronóstico de situación a febrero de 2015.

En las últimas semanas, a veces con sondeos electorales y otras sin ellos, la prensa ha dado numerosas noticias de cómo va la intención de voto a los principales partidos. En resumen, y leyendo por encima del confuso batiburrillo de medias verdades e interpretaciones interesadas, se ha dicho sobre todo que:

1.- Se frena o pincha un poco Podemos, (1, 2)

2.- Se recupera el PP (3, 4, 5)

3.- Hace aguas el PSOE (6, 7, 8)

4.- Sube Ciutadáns como la espuma (9, 10)

El juego.

Unas elecciones son un juego de suma cero. Si uno gana otro debe perder. Pero no es un juego cerrado, pues de él pueden salir y entrar tanto electores como candidatos. Por eso tan a menudo los resultados se disfrazan: se puede sumar votantes y perder porcentaje de votos, o al revés. Y se puede perder votos y porcentaje y subir puestos en el escalafón, y al revés. 

El caso es que en este momento el juego está más abierto que nunca y los analistas andan muy despistados, carecen de referencias, y nadie se cree nada, o no se lo quieren creer. Por mi parte, os puedo decir que me he llevado grandes sorpresas, pero tal como lo he visto, lo cuento. 


Los jugadores.

En lo que todos están más o menos de acuerdo es que Podemos ha arrasado con el bipartidismo y las condiciones de juego previas. Y en ninguna parte como en Google es esto más evidente: simplemente está a otro nivel, a otra escala; tanto, que es necesario eleiminarlo de la búsqueda para poder ver qué pasa con el resto de formaciones políticas (abajo).

Búsquedas en Google (semanales) de 1 de marzo de 2014 a 28 de febrero de 2015
El partido.

Voy a comenzar planteando el juego con estos cinco partidos: PP, PSOE, C's, UPyD y Podemos. En mayo de 2014 obtuvieron el 68 % de los votos válidos (sin el voto en blanco) con una participación del 43 %.  

La evolución de búsqedas en Google de estos partidos en el último año no mide intención de voto sino interés público, pero estas variables están relacionadas como vimos en mayo del pasado año. Y ésto es lo que nos cuenta  (datos semanales suavizados a 4 últimas semanas):



1.- La brecha se abrió de repente tras las elecciones. Podemos se coló en la realidad de los españoles y generó un vuelco general de las espectativas en apenas un mes. El cambio mental sucedió en apenas un mes, generando una ola de interes que tiende a serenarse. Desde nov-2014 parece que hay un cierto declinar, pero visto a la adecudad distancia lo que se ve es revolución y estabilidad. Hace unas semanas comparé lo sucedido con los modelos evolutivos de equilibrio puntuado. 

2.- El terremoto Podemos afectó a todos los partidos. ¡A todos! La razón es que Podemos devolvió a la política a muchos abstencionistas, sobre todo de la izquierda. Tal y como vemos en este gráfico de  Kiko Llaneras, de Politikón, el campo de la abstención se extiende de forma mayoritaria en la derecha. 

Para mejor ver cómo sufrió cada uno de los partidos el terremoto Podemos, debajo redibujo el gráfico de arriba con los logaritmos de las búsquedas. 




  • El interés relativo por el PP cayó a la mitad, está estancado desde mayo de 2014 y no da muestra de vitalidad ni recuperación. 

Aunque no le robara muchos electores de forma directa al PP, Podemos redujo el interés relativo por el PP al movilizar nuevo electorado de la izquierda. Con la entrada masiva de un nuevo público político, en el mes siguiente a las elecciones el interés realtivo por el PP se redujo a la mitad. Y lo más importante es que no da muestras de recuperarse. El PP está congelado. Yo diría que sigue con los mismos cuatro millones de votos de mayo de 2014. 
  • El PSOE sufrió una erosión similar a la del PP, pero ya antes de las elecciones y sí da muestras de vitalidad y ahora iguala al PP en interés.
El PSOE comenzó a sufrir la erosión de Podemos ya antes de las elecciones, por lo que luego su caída fue menor. Desde primeros de año, sin embargo, la caída total es similar a la del PP: a la mitad. Lo interesante es que la crisis del PSOE generó tres olas de interés tras las elecciones que si bien lo devolvieron al mismo sitio, bien pudieran auparlo. Ahora mismo, por ejemplo, está casi empatado con el PP en interés. Podría volver a caer o no, pero al menos parece capaz de intentarlo.
  • Como PP y PSOE Ciutadans redujo a la mitad su interés relativo tras las elecciones, pero en enero de 2015 consiguió recuperarse y está viviendo una fase ascendente, superando por primera vez al PP en interés. 
  • El interés por UPyD cayó también a la mitad al mes de las elecciones pero se redujo de nuevo a la mitad en el mes siguiente y ahora no parece capaz de levantar este suelo pese a los repetidos intentos. 
La incapacidad de UPyD parece encontrase en la restringida distribución geográfica del interés despertado, lo que contrasta con la amplitud. UPyD no remonta porque es un partido local, básicamente madrileño. 

Distribución de búsquedas relativas en los 4 trimestres de 2014 y meses de enero y febrero de 2015

Quién gana.

Gana quien adelanta. 

En el gráfico señalo la eoluvión del interés relativo de los cuatro partidos respecto del PP en los últimos 12 meses. 


  • Tras las elecciones de mayo, Podemos dio su gran salto y en julio se había estabilizado con un interés 3-4 veces mayor que el que despertaba el PP. A partir de noviembre (descontando el extraño bache navideño) parece haberse aupado a un nivel de interés 4-5 veces el del PP. Al contrario de lo que apuntan los medios, parece ganar posiciones respecto del PP. 
  • En los últimos meses el PSOE ha mantenido un nivel de interés relativo al PP igual al de las elecciones de mayo como mínimo, por lo que -a pesar de la opinión general-, su posición electoral respecto del PP es igual o mejor que hace un año. 
  • Salvo algún pequeño bache, Ciudadanos casi siempre ha merecido una atención pública relativa al PP superior  a la de mayo de 2014, y su actual nivel de interés triplica los de las elecciones y supera en términos absolutos los del PP, por lo que su posición electoral respecto del PP es ahora mucho mejor que en las pasadas elecciones.  
  • UPyD es la única formación política que tras las elecciones despierta menos interés relativo que el PP y la única cuya posición electoral respecto del PP es hoy peor que entonces. 

Así pues, la realidad es que la posición electoral del PP es hoy mucho peor que la del pasado mayo, y lo que es más llamativo, en los últimos dos meses su posición electoral ha empeorado claramente respecto de Ciutadans y del PSOE. 

Contando los puntos  ¡A saco Paco!

Para transformar interés en votos necesitamos un multiplicador. Por el momento, la única referencia empírica es la de las elecciones de mayo de 2014.  


En mayo de 2014 el PSOE fue el partido que con mayor rentabilidad transformó las búsquedas en Google de sus siglasdurante el mes anterior (solo el 11,1 % del total) en votos (el 23,5 %), mientras que Podemos transformó su 36,7 % de búsquedas en el 8,7 % de los votos. 

Ya vimos entonces que los partidos asentados y ya conocidos tienden a transformar información en votos con gran eficiencia, mientras que los partidos nuevos generan mucha curiosidad pero poca adhesión. Lógico si pensamos que ya lo sabemos  todo de los primeros y muy poco de los segundos. Sin embargo, parece excesivo es el bajísimo ratio B/A del PSOE y para el cálculo que hago a continuación me permito una sola arbitarriedad: uso el PSOE uso un ratio B/A de 1. Para no alargar, otro día me meteré a estudiar estos ratios, hoy sigo para terminar.


Si eliminamos el desbarajuste de interés que generó la sorpresa de Podemos y la crisis poselectoral del PSOE (con dimisión de Rubalcaba incluida) (de junio a mediados de agosto) las tendencias aparecen mucho más claras. 

Hacia noviembre de 2014 Podemos (25 %) adelantó al PP (23) mientras el PSOE estaba estancado en torno al 15 %.  UPyD raspando el 5 % y Ciudadanos anclado en el 2-3 %. En Navidades el PP pareció darle la vuelta a la tortilla, pero no duró y en enero volvió  a su segundo puesto, bajando en porcentaje por el ascenso de PSOE y Cs. 

A Partir de enero de este año crecen Ciudadanos -como todos dicen- y PSOE -al contrario de lo que muchos opinan-. Está por ver si se confirman o son meros artefactos noticiosos sin repercusión sobre le voto, como el "efecto Cañete" en las pasadas elecciones. 

Intentaré refinar los cálculos, que aún son muy brutos, pero para terminar, os dejo con la situación de foto-finish a 28 de febrero (con los porcentajes de los cinco partidos sumando un 68 %, igual que en mayo de 2014).


                       Podemos:           20,6 %
                       PSOE:                18,3    %
                       PP:                     18 %
                       Ciudadanos:     8 %
                       UPyD:                 3,1 %


Continuará...