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miércoles, 22 de enero de 2020

173. Cuándo termina la crisis que no acaba?

La entradilla anterior de este blog fue sobre la crisis de los G-J y su encaje en la crisis general de Francia y de la propia Europa. Como las Matrioskas rusas, cada crisis lleva en su seno otras muchas.
 
En nuestra particular matrioska española más destacado del momento es la profunda disociación en las valoraciones de la situación política y económica. Hace año y medio, con el 1er gobierno de Sánchez expuse la situación. Pero mejor, resumo:




La crisis se manifiesta por la disociación entre situación advertida y expectativas. La brecha abierta desde 2008 da la medida de la crisis, y como veis llegó a su máximo en 2015, cerrándose desde entonces. Sin embargo, a diciembre de 2019 solo la brecha de (in-) satisfacción económica se ha cerrado (toma valor próximo a 0), mientras la política sigue abierta. 



La cuestión es que, al contrario que las situaciones política y económica, a largo plazo las expectativas política y económica son más estables y no pueden separarse, de modo que la propia mejora de la situación económica tirará hacia arriba de la expectativa política, manteniendo alta la insatisfacción política. En último término, la mala situación política podría terminar por contagiar a la económica. (Fue la situación económica la que tiró -hacia abajo- en una primera fase de la política, pero no parece que ahora sea capaz de auparla).




En definitiva, si este nuevo 'gobierno de progreso' y tal.. quiere durar cuatro años, en los próximos meses deberíamos ver una mejora sostenida en la situación política. Los barómetros CIS de enero y febrero serán determinantes porque nos dirán cómo valoran de entrada los españoles este gobierno y si lo consideran o no un avance. Es decir, nos dirán si el cambio de gobierno se basta para transmitir una imagen de 'cambio'. En cualquier caso, si como los anteriores de Rajoy, este gobierno  progresista se lo juega todo a la carta económica y no hace cambios políticos en serio como dije en 2018, haciendo ver que las cosas cambian de verdad***, fracasará y un año la matrioska gubernamental se abrirá en dos para alumbrar una nueva matrioska; o sea, una nueva crisis..

[***Y aún en este caso, no creo capaz de hacer ese cambio sin una nueva llamada a las urnas, así que...]

domingo, 20 de octubre de 2019

170. Crisis y ventanas de oportunidad. 15M, Gilets Jaunes, Cataluña.

Bueno, pues respondiendo a mis dudas, el regreso de los Gilets Jaunes en septiembre no llegó ni a fin de mes; pinchó la cuarta semana y Macron vuelve a ser el dueño indiscutible de Francia.

Si vemos lo ocurrido en el último año, el interés por el movimiento en tuiter adquiere este aspecto:

Un aspecto que no es muy distinto por ejemplo, del interés por el 15M o los indignados de mayo de 2011 a mayo de 2012:

O que el interés por la independencia o el independentismo entre agosto de 2017 y 2018:


El patrón es muy similar en todas ellas, y la duración del 'evento de interés' no pasa de tres meses, quedando luego muy disminuido el número de búsquedas y, lo que es más importante, aparentemente quemado el concepto, que ya no vuelve a servir como motivo o consigna.
Por supuesto, esos tres meses pueden entenderse como el tiempo en el que la gente asimila la novedad y se posiciona, la integra en sus vidas, la normaliza y ya no tiene necesidad de hacer más búsquedas sobre ella, lo que no quiera decir que siga operando. Por ejemplo, las búsquedas de 'crisis' formaron un evento de 18 meses, de febrero de 2008 a julio de 2009, mientras que la crisis, por supuesto, siguió aunque la gente se cansara de buscar sus razones en Google. 

De cualquier modo la cuestión es interesante por aquello de las 'ventanas de oportunidad', sobre las que hice una pequeña entrada a propósito de los G-J y su relación con los estados de insatisfacción (económica o política), sobre lo que también hice una entradilla hace algo más de un año y que, en definitiva, son la sustancia misma de la crisis. 

En resumen: tenemos una crisis de fondo, que se expresa a través de sucesivos (e independientes) eventos económicos o políticos, pero que se mide en la disociación entre expectativas y realidad percibida. 


No reconstruiré aquí la historia de la crisis que arrastramos desde 2008 ni hablaré de cómo llegamos a esos estados de insatisfacción (algo hay en este hilo de tuiter). La cuestión práctica es que las 'ventanas de oportunidad' que saltan y se abren son las formas sociales de afrontar esa insatisfacción general. La resolución de las crisis requieren una expresión y un discurso, que por supuesto se agota pronto y que debe ser reelaborado. cada una de estas reelaboraciones se constituye como una 'ventana de oportunidad'. La razón profunda de este agotamiento entiendo que es la limitada capacidad de expresión de esos eventos para incidir en la diversidad de causas y formas de la insatisfacción. Pero lo que ofrece el evento (ventana) es una posibilidad (oportunidad) de cambio en la situación tanto como en las expectativas, y estas expectativas son un estado perceptivo (emocional e intelectual, todo-uno) que unifica y da sentido a las sucesivos eventos. 

Las elecciones funcionan también como ventanas de oportunidad, pero son eventos programados, previsibles, tecnificados, y que por tanto estabilizadores del sistema. Son por tanto una vía ya no solo democrática (que sí), sino civilizatoria y técnocrática de adaptación y estabilidad a largo plazo, (y aquí, supongo que lo veis, hay mucha tela q cortar).

Bien, no diré más que siempre hay y habrá eventos fuera de las elecciones. No todo es previsible. Pero cuando las elecciones se repiten sin que el resultado aporte estabilidad alguna es que: ATENCIÓN!!! tenemos un FALLO SISTÉMICO!!!

Y para rematar, atentos al último gráfico. Estamos a punto de acabar el gran periodo de insatisfacción económica iniciado en 2008. ¿Significa que los probleas económicos terminaron? Pues no, para nada, pero quizá la gente ya se ha hecho a la idea de la precariedad. Sea como sea lo que quiero señalar es que la insatisfacción política se resiste a menguar, y la insatisfacción es muy contagiosa. A largo plazo, in/satisfacción política y economía tienen que ir a la par. Y aquí lo dejo..

jueves, 7 de junio de 2018

152. El verdadero objetivo político del gobierno de Pedro Sánchez (y cualquier gobierno en España)

Pedro Sánchez ya es presidente y por fin tiene gobierno, que ha sido un éxito de crítica y público. La verdad, lo ha hecho de cine; desgranando uno a uno la larga lista de ministras, ha mantenido durante tres días la atención del país, solapando cada nombramiento con el siguiente sin dar tiempo al personal a formarse una opinión. Tirando poco de la cantera, sobre todo de los consagrados, dejó con  el culo al aire a todos los 'analistas' que adelantaban este o aquel nombre. Como todos estos 'analistas' se equivocaron, todos contentos y pocas críticas. Encima, amplia mayoría de mujeres (no hay duda que sabe leer el momento; aprended indepes) y un astronauta para Ciencia, que no se yo, que peor que lo que teníamos no será, desde luego, y que a lo mejor hasta lo hace bien, pero que no veo sentido a esta euforia. Que Pedro Duque no es un cientítfico sino un usuario; avanzado, pero usuario. Vamos, que es como poner a un enfermo crónico o a un multitrasplantado de ministro de Sanidad.

Y comprobar lo contenta que está la gente y las ganas que tiene de que esto cambie de una vez me lleva a otra cosa, esto:

En el gráfico, del CIS, los índices de stuación y expectativas políticas desde 1996. En 2009 hubo un desacople que no se ha cerrado. La realidad política no acaba de colmar las expectativas. Y esta es la crisis. Por el medio hemos tenido el 15M, Podemos, el cambio de monarca, el procés, el hundimiento del PP, y la cosa sigue. Todos contentos con las altas expectativas del gobierno de PS, pero la «cosa» podría volverse en contra si las expectativas no se igualan a la realidad advertida.



Os digan lo que os digan, penséis lo que penséis, como presidente Pedro Sánchez sólo tiene un objetivo político que cumplir: cerrar la brecha política de expectativas y realidad abierta en 2009. Si lo consigue, tenemos presidente para tres legislaturas. Si no lo hace, «la cosa» se lo comerá.

_________________________
La verdad es que estos 'índices' son bastante básicos. Siemplemente se pregunta cómo ven la situación política (respondiendo qu muy bien, bien, regular, mal, o muy mal) hoy y dentro de un año, y se poderan las respuestas sobre una escala de 0 (muy mal) a100 (muy bien). Luego se calcula la media artimética. No hay más. Es increíble que el CIS repitiera esta chorrada desde 1996 mes a mes, pero lo hizo, y es más increíble aún lo que viene pasando a partir  de 2009. ¿Está claro, no? Las expectativas de la gente a un año vista, son sistemáticamente peores que la situación percibida, y esto con independencia de que la situación percibida mejore o empeore. Alucinante.

Hay muchísima tela en ese gráfico tan simple.

1.- Nos recuerda la importancia y el valor de las series largas de datos, por muy chorras que parezcan. Siempre acaban demostrando su valor. (Un punto en favor del conservadurismo.)

2.- En detalle, a pequeña escala, las expectativas parecen despegarse de la realidad en periodos de incertidumbre (elecciones de 2004 y 2008, o como el año 2016, incertidumbre en cuanto al gobierno).

3.- ¿Por qué mejoran y empeoran en paralelo expectativas y percepción política? Es como si realmente el diferencial entre percepción y expctativas fuese una variable en sí misma. Es decir, que no establecemos las expectativas como una mejora objetiva independiente de la situación percibida, sino relativamente, dicendo: independientemente de lo bien o mal que me encuentro, quiero mejorar más o menos rápido. La variable de las expectativas funcionarían como una integrada de la percepción. Lo que es la aceleración a la velocidad.

4.- Queda la duda de qué tiene que pasar para cerrar la brecha. ¿Cual es el cambio que esperamos? Si (2+3) es como supongo, lo que esperamos es un cambio acelerado, algo parecido a una revolución. Más que este cambio o este otro, necesitaríamos sentir que las cosas avanzan, muy, muy deprisa. ¿Un cambio de régimen? ¿Es la señal sociológica del agotamiento del R78?







jueves, 19 de enero de 2017

145. Percepción numérica y espacio político izquierda-derecha.

Tenía este asunto pendiente desde que escribí Madrid es una isla. No entró en el libro y hasta hoy. ¿Tiempo perdido? Lo ganado es que en estos años el panorama político ha dado un vuelco, y hay unos buenos datos que analizar. 


El punto de partida era simple. Desde 1995 (al menos), las encuestas del CIS describen una situación que se repetía con ligerísimas variaciones: la autoposición ideológica izquierda-derecha de los españoles se ajusta a una misma o muy similar distribución normal. 

La cuestión que me planetaba entonces es: 

1.- si la composición general (¿el marco/frame, debería decir?) es una curva gaussiana, ¿cómo se dividen los partidos este espacio político aparentemente tan coherente? 

y en consecuencia:

2.- ¿cómo es posible un cambio político en una estructura aparentemente tan monolítica? 

La respuesta meramente cognitiva diría (creo) que la mayoría nos situamos en el medio de la escala pues (como borregos que somos, en definitiva) tendemos a acomodar nuestras opiniones a las generales. Nuestro mayor o menor espíritu borreguil nos predispondría a colocarnos más o menos cerca del confortable y calentito centro. Lo cierto es que infinidad de experimentos demuestran que ajustamos nuestros juicios del mundo a los de los demás. El problema es que, en todo caso, esta respuesta nos deriva a otras preguntas: 

1.-  ¿Cómo nos ponemos de acuerdo en saber dónde está el centro entre la maraña de opiniones? ¿Cómo sabemos qué piensa la mayoría? ¿Cómo transmitimos e interpretamos esa información? 

2.-   Os recuerdo esta curva gaussiana está autoconstruida a partir de la posición que los españoles nos otorgamos en una hipotética escala izquierda-derecha 1-10, así que, ¿cómo nos posicionamos en una determinada medida y no en otra? Aún consintiendo que sólo busquemos una determinada distancia al centro, ¿cómo valoramos esa distancia? ¿Cómo sé yo que estoy en 7 y no en 8? 

Sin querer contradecir nuestro carácter borreguil, me parecía entonces (y me parece ahora) que cualquier solución reduccionista queda corta. De algún modo debemos percibir la distribución política general para poder situarnos en ella. Mi hipótesis era -y es- que percibimos los parámetros básicos de la distribución: media y desviación estándar, y que si entendemos la media como valor político más frecuente, también entendemos la desviación estándar (σ) como la máxima dispersión admisible para un mismo valor político. Es decir, mi hipótesis era y es que un solo partido político cubritrá una dispersión ideológica (d) no mayor que 1 (una) desviación estándar (σ). d≤σ


Para comprobar cuánto de cierto había en esta hipótesis recopilé resultados electorales al parlamento de 21 países europeos (practicamente todos salvo las ex-URSS y ex-Yugoslavia). Los resultados esperados se muestran en gris, con la línea central del valor medio y los valores máximo y mínimo dependiendo de lo más o menos centrado que esté el primer partido. Por ejemplo, si el primer partido estuviera perfectamente centrado en 0 (-0,5σ a +0,5σ), alcanzaría un máximo porcentaje de votos (38%), quedando empatados 2º (-0,5σ a -1,5σ) y 3º con un 24% (0,5σ a 1,5σ)...



Por supuesto, las situaciones particulares de cada país pueden variar muy mucho y no ajustarse de ningún modo a una distribución normal, pero tanto si calculo el valor medio de los porcentajes por países o directamente del número de votantes, el ajuste es lo bastante bueno como para aceptar, al menos, que la hipótesis general es bastante plausible, aunque con un necesario añadido: 

El tercer partido y siguientes.

1.- De media (y de forma sistemática), el tercer partido tiene un porcentaje de votos menor del que le corresponde según un reparto de la distribución normal en unidades de desviación estándar.

2.- Este porcentaje que le resta al tercer partido se suma a los siguientes, a partir del quinto.

Encuentro dos posibles explicaciones -no excluyentes- a este efecto.

Una, que nuestra percepción de la desviación estándar no se ajuste realmente a una distribución normal, sino a otro tipo de gaussiana (u otra función) ligeramente distinta. Matemáticamente, no sería difícil dar con esta otra función que lograse un ajuste mejor, pero creo que conceptualmente no sería un proceder adecuado, pues el objetivo no es ajustar la curva sino comprender el comportamiento electoral.Tener una curva con un ajuste fetén no facilitaría en nada la explicación de cómo se gesta la percpeción política (y ni tampoco serviría prospectivamente). 

Así que me quedo con la otra explicación, que viene a ser que: cuanto menor es la posibilidad de ganar las elecciones, menor interés hay dispersar el propio voto. Es decir, que si total no vamos a ganar las elecciones, no nos compensa sumar nuestro voto a un partido con el que no coincidimos sacrificando nuestra identidad ideológica, por, digamos, obtener un 0,5 % más. 

Este sistema de cálculo/percepción explicaría supuestos desafueros ideológicos, como la radicalidad de los extremos políticos que conducen a los partidos aquí situados a la atomización y el dogmatismo ideológico. Los radicalaes parecen propensos a separase por cualquier nimiedad, ¿pero para qué unirse, si de todas formas serán 4 gatos?



El comportamiento de los extremos políticos es distinto que el del centro pero no responde a otras razones, sino la distinta perspectiva de una misma función exponencial del valor. 

El caso es que si estás en el extremo del espectro político, o lo que es lo mismo, en la parte baja de la curva de Gauss, no negocias con tu ideología porque  hacerlo no te redunda en una ganacia de poder suficiente; mejor preservas tu identidad política. Como decía más o menos la frase de no recuerdo quién: si las disputas en la Academia son tan agrias es porque no se juega nada en ellas

España. 

1.-Reparto del espacio político con el Bipartidismo. 

Bien, ahora voy a por lo ocurrido en España en los últimos años. Ya no será una aproximación sincrónica sino diacrónica de sucesos. Y cambio ligeramente el cálculo de los espacios políticos, en vez de repartir la curva gaussiana en bandas de 1 desviación estándar, la descompongo en sub-gaussianas de desv_st = 1. Un Fourier de andar por casa.  

Lo de abajo es el autoposicionamiento político de los españoles según el CIS en septiembre de 1995, en julio de 2010 y octubre de 2016. La primera fecha es la de uno de los primeros Barómetros del CIS, la de 2016 era la última disponible cuando preparé los cálculos de esta entradilla. La del medio la elegí porque sí, que ya no recuerdo. 



La línea fina negra representa una población normal con una desv típica de 1; la gris, es un ajuste gaussiano a las curvas de autoposicionamiento con una desviación típica de 1,7. No trato de medir nada, tan solo advertir lo decididamente platicúrtica que es la curva, es decir, qué gran desviación de valores presenta entorno a la media. 

Y ahora por fin, el reparto máximo de la curva de autoposicionamiento de España según CIS (con una desv_st de 1,7) entre dos partidos, uno de derechas (centrado en 5.75) y otro de izquierda (centrado en 3.75). Cada uno de ellos tiene un 39,5 % del espacio ideológico. 


Para ocupar el ansiado centro ambos partidos deben dejar un espacio marginal en los extremos. Ese era el servicial papel que jugaba IU para el PSOE, ahí quietecito en su respetable finquita de la izquierda inmaculada. Defendiendo estas lentejillas y apuntalando al PSOEpasó 40 años. Lo del PP era algo más esquizofrénico. Quizá porque CiU y PNV ocupan el espacio central en PV y Cat, el PP no podía dejar espacio libre alguno a su derecha en Madrid y sus provincias. Por eso, a pesar de reivindicarse siempre de centro y nunca -jamás- de derechas, el PP ha mantenido siempre ese tufo madril-franquista, de muy español y mucho español que diría Rajoy. 


Según el barómetro de junio de 2011, en vez del 5,5 que correspondería a un cento-derecha a punto de superar el 40 % de los votos, el PP era calificado como un partido de derecha sin ambajes:7,9 en la escala 1-10 del CIS. La valoración que los españoles daban al PP como un partido de derechas o extrema derecha es más evidente al compararla con la del resto de partidos.  
El gráfico de arriba está construido a partir de los valores de la tabla, y muestra el espacio relativo de cada partido en el espacio político. La posición del PP es más dominante cuanto más a la derecha. Cómo ha podido lograr y mantener el PP su tremendo poder político (y los votos que ideológicamente no son suyos) con esa valoración de partido de extrema derecha merece toda una tesis. Pero será otro día.  

2.- Situación actual: cuatro partidos.

Lo de hoy es comprobar cómo los 4 partidos PP, PSOE, CCs y Podemos se reparten hoy el espacio político y si este reparto se ajusta (más o menos) a identidades ideológicas de 1 desviación típica en el espectro izquierda-derecha. 


El CIS de enero de 2015 incorporaba dos nuevos partidos a la escena nacional (y detallaba la escala de valoración de izqda-dcha en unidades de 1 a 10). Podemos entraba por la izquierda, apretando a IU contra el PSOE.. ¡Oh, dioses, los inmaculados a la derecha de alguien! Y por el centro CCs hacía cuña entre una UPyD que no acaba de asumir una posición clara de derechas (quién lo diría!) y ese PP de extrema derecha que los españoles advierten. [Para mayor claridad saco del gráfico a PNV y CiU]
  
En realidad, Podemos y CCs han hecho lo mismo. Ambos han entrado por la izquierda a los partidos del bipartidismo. Todo el mundo se da cuenta de que Podemos es una amenaza para el PSOE (IU no le importa a nadie) y CCs para el PP. 

Ahora veamos qué decía el CIS en octubre de 2016.


Se confirma lo dicho. Una vez introducidos por la izquierda, tanto Podemos como CCs se han desplazado hacia la derecha para hacerse con el centro. Hay, sin embargo, una diferencia. Podemos ha entrado en el juego de la confluencia de la izquierda y se ha quedado estancado donde IU estaba. Gracias a este parón digestivo, el PSOE puede seguir mantener su estratégica posición en 4,5. Pero CCs, que simplemente ha barrido a UPyD, siguió su camino al centro de ese espacio entre PSOE y PP, posicionándose claramente como la referencia del centro-derecha y arrinconando aún más al PP a la radicalidad (8,4). 

Por lo demás, la distribución ideológica no puede ser más completa y regular. Como veis en el gráfico de abajo, los máximos de cada partido están a dos unidades ideológicas de sus vecinos (salvo Podemos e IU, que en proceso de unificación igualaron pasmosamente su perfil ideológico). 

Y las poblaciones normales con desv-St =1, las tenéis aquí superpuestas

Yo creo que no está nada mal.. Por supuesto, los ajustes no son perfectos, pero oye.. tampoco estamos hablando de física newtoniana, no? De las desviaciones, llama la atención el PSOE, que prácticamente calca la curva de autoposicionamiento general de los españoles (punteada en negro). Desde luego cuando Zapatero dijo aquello de que el PSOE era el partido que más se parecía a España, no lo decía porque sí. También me llama mucho la atención que tanto PP como Podemos, como formaciones de flanco ideológico que son, proyecten su perfil hacia los extremos de la escala. 

Así que, por lo que a mí respecta, hay evidencias de que, de modo general, podemos asumir como cierto que:

La dispersión ideológica máxima de un partido político es de 1 desviación estándar.

3.- Y ahora, el salto mortal. 

Lo que hago es transformar ideología, directamente en votos. Tan solo multiplico los porcentajes de cada partido en la escala de autoposicionamiento político izquierda-derecha del Barómetro CIS del 10/2016 por su porcentaje de votos global en las elecciones generales de agosto de 2016. El resultado es: 



En las gráficas doy la estimación de voto calculada a partir del posicionamiento ideológico, Podemos y CC's la clavan; PSOE y PP se alejan  por mucho. Mi impresión es que (como partidos nuevos) Podemos y CCs tienen un voto estríctamente ideológico. En cambio PP y PSOE son votados o no por otros motivos, afectos y clientelismos incluidos, pero curiosamente, en sentidos opuestos. El PSOE, el partido que más se parece a España, se ve rechazado por un 10 5 de sus electores potenciales, mientras que el PP, cuya ideológía solo parece atraer a 1 de cada 10 votantes, más o menos como a CC, fue votado por 1 de cada 3. 

El aumento de detalle en la distribución de autoposicionamiento ideológico permite ver un claro doble pico. Está claro que ahí hay gato encerrado y puede que por ahí esté la respuesta. (Y también en ese 20 % de españoles no sabe o no contesta de su posición ideológica...) 

4.- Epílogo. ¿Fin del bipartidismo o Tetrarquía? 

Al dividir Diocleciano el Imperio Romano en dos, quedaba pendiente el problema de la sucesión. Si uno de los diarcas moría, era fácil que el otro reclamara el gobierno de la otra mitad. Así que Diocleciano creó la figura de los dos Césares, herederos de los dos augustos y copríncipes del Imperio. Si un augusto moría, el césar ocupaba su lugar y de inmediato elegía un nuevo césar, sucesor suyo. De esta forma era mucho más difícil hacerse con el imperio, pues habría que eliminar a dos enemigos a un mismo tiempo. En definitiva, un reparto para mantener el Imperio unido. Todo un invento que añadió medio siglo al Imperio. Supongo que me seguís. 


sábado, 6 de febrero de 2016

120. Así va la negociación en Google: Cs, desaprecido; PP y PSOE, los amos del cotarro.

El 20D hundió las expectativas de la marca Cs en apenas 24 horas y no levanta cabeza. Ciudadanos no interesa y tampoco parece capaz de evitarlo. Me dicen que espere, que volverá, que la situación le favorece a la larga, y es posible, quién sabe, pero no lo veo. Yo creo que su promesa de convertirse en alternativa fracasó el 20D y por eso el desplome, porque carecen de otro mensaje que vender. 

Búsquedas relativas de los 5 partidos en Google. Inmediatamente a las elecciones (1) PP y PSOE recogieron la mitad de la pérdida de Cs. E inicio de la Legislatura sirvió a Pod para convertirse en protagonista a costa de PP y PSOE, pero poco a poco desapareció el efecto y  PP y el PSOE compiten ahora por hacerse los 20 puntos perdidos por el Cs. 

Así que a Cs lo que les queda es negociar lo mejor posible su situación actual de comparsa, pero solo son necesarios en el pacto Podemos-PSOE-Cs, y parece que Pablo Iglesias no aceptará ese pacto que le dejaría a un lado. 

Iglesias pretende una gran coalición de izquierdas que necesariamente tendría a Podemos como eje bisagra, pues el único partido que ya ha demostrado capacidad de entenderse con movimientos locales e independentistas. 

Por la otra banda, Rajoy sabe que está en manos del PSOE, y ni disimula su desprecio por Naranjito (1,2). 

Los votos. 

Tras el 20D, las búsquedas de Cs cayeron 20 puntos que se han venido disputando los distintos partidos. Si estuviéramos en TV, serían 20 puntos de share, y eso es un enorme espacio político de interés público. ¿Es traducible directamente en votos? El CIS ya ha dicho que no, pues lo matiene en un 13,3 % (solo 0,6 menos que los 13,9 del 20D). 
El CIS hizo su trabajo de campo para el Barómetro de enero la semana del 04 al 11 de enero,  justo cuando Cs pareció recuperar el interés público. 


Sin embargo, el CIS hizo su trabajo de campo del 4 al 11 de enero, justo cuando Cs parecía resucitar. Y si comparamos el Barómetro de enero con con el anterior Barómetro de noviembre de 2015, cuando le asignaba nada menos que el 19 % de intención de voto, tenemos que Cs ha caído 5,7 puntos. Así que no, pero sí, Cs está desaparecido.

Y estos son mis resultados:

Voto estimado para la semana del 1 al 5 de febrero: PP: 31,6; PSOE: 25,8; Cs: 6,7; IU: 3,1; Pod:19,9.

Esta negociación la está ganando el bipartidismo. 





lunes, 28 de diciembre de 2015

108. Haciendo balance del 20D. Revisiones y previsiones electorales.

Para saber donde vamos, lo primero es saber qué dirección traemos.

Desde hace cuatro años PP y PSOE no paran de perder votantes. En las autonómicas de 2015 el PP saltó al lado positivo de su tendencia y ahí se mantiene. ¿Ha conseguido escapar a la Fuerza? Pues dudo que sea otra cosa que una situación temporal.  El PSOE, que fue el creador del tinglado bipartito hizo un amago de recuperación pero ya ha vuelto al lado oscuro. Y desde siempre el PP no ha hecho otra cosa que seguir el caminito que el PSOE trilló.

En la gráfica de abajo señalo la tendencia del bipartito PP+PSOE, los minoritarios IU+UPyD, los emergentes Podemos+Cs y la suma de todos ellos. Creo que la situación se aclara.


Desde las elecciones de 2011 PP+PSOE perdían intención de voto que en parte engordó los minoritarios posibilistas IU+UPyD, pero estos dos partidos apenas lograron repescar la mitad de esos millones de votos perdidos por el Bipartito. Y ahí es donde entraron los emergentes apostando por la ruptura.

En las europeas de 2014 -las europeas son unas elecciones de segunda, como todo el mundo sabe- los españoles aprovecharon para castigar a PP y PSOE descalabrándolos nada menos que 10 puntos por debajo de su tendencia para lanzar a Podemos al cielo. Bueno, quizá un poco menos, pero fue un shock. En febrero de 2015 los bipartitos pusieron en marcha su maquinaria mediática para neutralizar el subidón de Podemos y casi lo lograron, pero de inmediato Cs se subió al carro de la ruptura para reemplazar a Podemos. Ahora los emergentes abrían un flanco por la derecha al Bipartito. Creo que casi nadie en la izquierda está dispuesto a concederle mérito alguno a Cs, pero es importante, en la primavera y el verano de 2015, con Podemos de capa caída, Cs tiró del carro contra-Bipartito y mantuvo la esperanza ascendente en un cambio. La siguiente entrada se la dedicaré a Cs, pero ahora, cuatro cosillas:

1.- ¿Casualidad? ¿Numerología? La tendencia de Pod+Cs hace cero el 7 de febrero de 2013, siete días después de la publicación de los papeles de Bárcenas. 

2.- Esto sí, sin duda: IU y UPyD vivían de las migajas de PSOE y PP sin arañar ni un voto al Bipartito. De hecho, a pesar de que IU+UPyD doblaron su porcentaje de voto del 10 al 20 %, la suma de los partidos de ámbito nacional con opciones de representación no dejó de caer hasta la irrupción de Podemos. UPyD está hoy prácticamente desaparecida e IU fuera de juego y esto despierta en sus dirigentes enormes rencores contra Cs y, sobre todo, contra Podemos, pero tanto UPyD como IU se han ganado su irrelevancia a pulso, ellos solitos. 

3.- La suma de los 4-5 partidos de ámbito nacional con votos suficientes para tener representación en el Congreso es ya, terminando 2015, del 90 % de los votos totales. Esto significa que no queda espacio electoral para crecer más que a costa de otros. Estamos en la guerra de desgaste. 

4.- Y un poco más de numerología para terminar: si las tendencias se mantienen, el próximo 16 de noviembre de 2016 los minoritarios (Pod+Cs) sumarán el 43 % de los votos y empatarán con el Bipartito PP-PSOE.


domingo, 6 de diciembre de 2015

88. Nuevas correlaciones entre datos CIS y búsquedas relativas en Google.

Los resultados de la encuesta preelectoral del CIS publicada esta semana traen cola. La verdad, hay cosas bastante chocantes. Por ejemplo, la aparente inconsecuencia entre las respuestas a la pregunta 16 y el voto atribuido.

¿Es Ud. partidario/a o no de que, tras estas elecciones, gobierne un partido o partidos distintos del que gobierna en la actualidad?

Sí                             67,1
No                           19,0
Le es indiferente       8,1
No sabe                     4,5
No contesta               1,2

Voto estimado al PP: 28,6 % (29,1  en el Barómetro de octubre)

En definitiva: un 19 % NO QUIERE que que gobierne un partido distinto del que lo hace ahora (el PP), un 27,1 % NO QUIERE o LE DA IGUAL, y un 28,3 % NO QUIERE, NO CONTESTA O LE DA IGUAL, pero el voto atribuido al PP es del 28,6 %. De modo que o bien todos éstos que NO QUIEREN ni COTESTAN o LES DA IGUAL en realidad votan al PP y además lo harán un 0,3 % de quienes todavía NO SABEN, o bien ALGUNOS de ese 67,1 % que SÍ quieren que cambie el partido en el Gobierno votarán por el PP pese a todo. ¿Alguien lo entiende?

Reconozco que no es fácil. La gente miente, cambia de opinión, se olvida de lo hecho y de sus promesas y -lo peor- es inconsecuente. Por ejemplo, el 30 % recuerda haber votado al PP en 2011  y un 30,7 % al PSOE, pero en 2011 el PP arrasó con un 44,5 % del voto válido y el PSOE sacó un 28,8 %. Así que o bien el CIS elige muy mal a su población representativa o bien la gente tiene una memoría muy selectiva.

Pese a todo, la encuesta del CIS es la referencia. No hay otra que se le acerque por la cantidad y extensión temporal del trabajo de campo, es decir, por la cantidad de datos y la cantidad de años que llevan repitiéndose. Además es pública, bueno, todo lo públicas que pueden ser las cosas en este país; de esta última, por ejemplo, esconden los datos de partida para no poner en riesgo la cocina. Pero por suerte tenemos Google Trends, que pese a ser datos privados y requeteprivados, participan de esa cultura anglosajona de lo público que da mil vueltas esta otra cultura de lo público-burocrático -estatal del continente. Resumiendo, el CIS es el oro de las encuestas, pero Google Trends es mi piedra de toque. Usaré GT para ver si el Gobierno ha adulterado el CIS. Raro es el poder que se ha resistido a devaluar su moneda.

Estos son los resultados:

1.- CIS: PPSOE, cuatro años de caída. 

Los Barómetros del CIS señalan para PP y PSOE una constante descendente bastante bien ajustada a una recta. La caída es menor para el PSOE, pero es que su punto de partida también era más bajo. Todo lo que hace el CIS en estea última encuesta preelectoral es volver al PSOE a su lugar dejando descolago al PP. Así que, en principio, no resulta tan sorprendente la caída del PSOE como de la resistencia del PP a alejarse del 30 % para colocarse en el 25 %, que es lo que la recta de regresión le señala. ¿Ha abandonado el PP la senda descendente o podría sufrir un patinazo como el del PSOE? ¿Ha caído ya? Hay que recordar que esta encuesta se realizó con datos de octubre y noviembre, hace un mes... un mundo.

Por lo demás, las elecciones europeas dieron un especial castigo para el PP, aunque también al PSOE. La aparición de Pod. rompió el bipartidismo y abrió una brecha por la que se coló Cs. Pero lo importante es que, según el CIS, Podemos surgió de la abstención y más tarde de IU, no tocando apenas a PPSOE, que siguieron el camino que traían. Después de las autonómicas, el PP incluso se recuperó y abandonó la senda para colgarse al 30 %. De cualquier modo hay que entender que las autonómicas de 2015 fueron parciales. No votaban ni País Vasco ni, sobre todo, Cataluña, que dará un buen palo al PP. Incluso Galilica puede darle algún disgusto al PPSOE este 20D. 

2.- Google Trends: La irrupción de Podemos y elecciones: la política como juego de suma cero.

En la primavera de 2014 Podemos irrumpió como un elefante en la cacharería del bipartidismo. En internet, su entrada fue de una dimensión que miniaturizó todo lo viejo conocido. La posibilidad de un cambio político real se materializó ante millones de españoles de la noche a la mañana. 

Búsquedas relativas en Google de los 5 nuevos partidos de noviembre de 2011 a nov. de 2015.
Atendiendo a las búsquedas en Google, la irrupción de Podemos (y más tarde Cs) constituyó una reovolución, pero no quitó ni un punto de interés a PP o PSOE, simplemente los eclipsó. Fue algo nuevo, pero añadido, positivo. Podemos abrió la política a personas que hasta entonces se habían desentenido de ella. Desde 2011 las búsquedas de PSOE o PP se han mantenido más o menos constantes, no han sido sustituidas por búsquedas de Podemos o Ciudadanos, solo ha cambiado su posicición relativa. Esto confirma las estimaciones del CIS: Podemos y luego Ciudadanos subieron como la espuma sin rebajar apenas el voto de PPSOE. Las elecciones son un juego de suma cero, la política real, no. 

Búsquedas relativas de PP, PSOE e IU de octubre de 2011 a diciembre de 2015.

3.- CIS y GT: 2 conclusiones, 5 análisis, 1 estimación actualizada y 1 hipótesis. 


(Obviados los Cañetes de julio de 2013 para el PP por el efecto de los SMS de Bárcenas en las búsquedas de PSOE y de julio de 2014 paara el PSOE por la elección de Sánchez)
Conclusiones:

1.- De enero 2012 a este último sondeo preelectoral de noviembre de 2015, las estimaciones de los Barómetros del CIS para los cinco primeros partidos correlacionan con un R2 medio de 0,74 con los datos de búsquedas en Google en lla primera quincena de los meses de Barómetro.

2.- Al diferencia de lo que ocurre con las medias de encuestas, los 5 partidos muestran un buen ajuste; no hay excepciones.

Resumiendo: el ajuste es lo bastante bueno como para permitirme el siguiente análisis,

Análisis:

3.- La evolución de votos calculada a partir de las correlaciones CIS y búsquedas relativas NO detecta la brusca caída de intención de voto al PSOE en noviembre de 2015.

4.- Por el contrario, es el PSOE el que parece resistir mejor la caída de intención de voto del bipartidismo desde el verano que los sitúa a ambos muy cerca del 25.

5.- Podemos perdió el nivel del 20 % en febrero y desde la primavera oscila entre el 10 y el 15 %.

6.- Cs es el partido que muestra mayor volatilidad en la intención de voto. De un escalón en torno al 2% en el segundo semestre de 2014 pasó al 13 % en los primeros meses de 2015, cayó al 10 % en verano y volvió a subir al 15 % en otoño, con picos hacia el 20 %. Pero hasta noviembre, su nivel de estabilidad es del 15 %, no del 20%, como le dan la mayoría de las encuestas.

7.- IU parece anclada en el 5 %.

Estimación actualizada:

8.- Para la semana del 29/11 (01:00 horas) al 5/12 (23:00), la evolución horaria de las búsquedas y la media de voto estimado queda así:


(Por cierto, veis que ya todos los partidos muestran un ciclo diario de actividad).

Hipótesis: 

Si agrupo los datos de busquedas relativas y estimaciones CIS de bipartidismo por un lado (PP y PSOE) y las posibles alternativas por el otro (IU, Cs y Pod), las correlaciones quedan tal que así:


Las pendientes son muy similares y unos y otros solo se diferencian por el salto en el eje y. ¿Qué es ese salto? ¿El gap del poder? ¿La brecha generacional? ¿Un voto cautivo?

La hipótesis es que ese salto es todo eso, y que desaparecerá en la próxima Legislatura. Si finalmente PP y PSOE siguen bajando y el 20D suman el 45% de los votos o menos, estallará en pedazos y ya no lo veremos ni en el próximo CIS de abril de 2016.




sábado, 15 de agosto de 2015

71. Tendencias Google, CIS y previsiones electorales para las próximas generales.

Debajo, las tendencias de búsquedas de los 5 principales partidos desde septiembre de 2011 en Google. Imposible mejor retrato de lo que supuso Podemos. Mucho. Para empezar, una revitalización de una política moribunda. 


Debajo, ahora, las estimaciones de voto de los Barómetros trimestrales del CIS desde enero de 2012. Podemos surgió de la nada, sí, pero está claro que esa nada la crearon PP y PSOE. De hecho, la irrupción de Podemos y Cs no alteró la larga agonía del bipartidismo: ambos partidos brotaron de una abstención ya hecha a un parsimonioso ritmo de un punto y medio de intención de voto cada trimestre.  De este punto y medio, dos tercios: un punto, es la pérdida trimestral del PP; la pérdida del PSOE es justo al mitad, medio punto, pero es verdad que los socialistas empezaron su debacle mucho antes, ya con Zapatero.

Al final, en el óvalo gris señalo el último repunte que las encuestas (y también el CIS de julio) otorgan al bipartidismo. Es la recuperación soñada de Rajoy. ¿Será verdad? ¿Reflota el Titanic Bipartito? ¿Asistimos a un cambio de ciclo? 

Bueno, la serie temporal no permite extrapolaciones, pero añadiendo a los datos de votos estimados del CIS los resultados de las tres elecciones de ámbito nacional (o semi-nacionales/autonómicas) de estos últimos cuatro años, quizá podamos valorar más justamente la situación.


Con el antecedente de las elecciones del 25-M, la predicción del CIS de julio de 2015 no parece ya un rebote, sino más bien un reajuste a la senda descendente de PP y PSOE. Se dijera lo que se dijera, los resultados del 25-M fueron más que buenos para el PP y el PSOE considerando lo que el propio CIS adelantaba. Ni el rechinar de dientes del PP ni la euforia del PSOE tras las autonómicas/municpiales fueron reacciones realistas a lo sucedido.

Voy ahora a las búsquedas de partidos en Google y su correlación con las estimaciones de los Barómetros del CIS.

La media de búsquedas trimestrales en Google de PP explican un 78 % de la variabilidad de las estimaciones del CIS para ese partido; las de PSOE un 69 % de la del PSOE y las de IU un 81 % respectivamente. Aunque expongo los resultados de Podemos y Ciudadanos, en realidad hay muy pocos datos todavía como para fiarse de los resultados para estos partidos. 

La gráfica anterior muestra que PP y PSOE se mueven en un mismo espacio electoral. La pérdida de tres puntos de interés relativo en Google les supone un punto de intención de voto. 

Pero lo más importante, a mi modo de ver, es ese extraordinario nivel de resistencia del 20 % de PP y PSOE. Tanto PP como PSOE paracen tener un 20 % del electorado fiel que les votará sí o sí, por mucho que la población ligada a internet deje de interesarse por esas opciones. Sin duda los canales de comunicación de estos electores son otros,  ¿TV, radio? canales pasivos en cualquier caso. Ellos son la mayoría silenciosa  que sostiene el bipartidismo en este país, una mayoría silente e ignorante
De este blog de Eduardo Bayón

Previsión para las generales:

Como escribo este blog con ánimo ocioso y aventurero no me resisto a extrapolar las conclusiones a las próximas generales, a tres meses vista. Esto ya no es ni siquiera (mentira) estadística, sino economía (de votos). 

1.- No hay cambio de tendencia y PP+PSOE sacarán un 47 % de los votos. (24,6 % PP; 22,4 % PSOE)

2.- Con un 25 % de los votos, ni aún contando con la ventaja electoral de ser relativamente más votados en las provincias pequeñas, ni el PP ni por supuesto el PSOE sacarán más 115 diputados (33 % de diputados).

3.- La gran incóginta es el resultado de Podemos. Ahora mismo está en torno al 30 % de búsquedas relativas en Google, lo que le da un 15 % del voto. Yo creo que este es su mínimo. Con eso y contando con la desventaja de ser tercer partido votado sobre todo en provincias más pobladas, sacaría unos 45 diputados. Pero su situación es efervescente, como la de Cs y ¿podría? volver a superar el 20 % de intención de voto, rozando los 100 diputados. En cualquier caso, para ambos, Podemos y Ciudadanos, el éxito no vendrá de enfrentarse a PP o PSOE, sino en movilizar a los ya descontentos y ocupar el vació del bipartidismo. 

Veremos. 



viernes, 22 de mayo de 2015

64.Geografía de un dinosaurio político en extinción: el bipartidismo

De modo muy, muy breve, hago una reseña del fin al bipartidismo.




En los seis primeros meses de gobierno de Mariano Rajoy, el PP había perdido ocho puntos. Eran los recortes, pero sobre todo el desencanto tras el subidón de esperanza de muchos que creyeron las mentiras del PP y sintieron el desprecio de su Gobierno de plasma. Esos ocho puntos eran dos millones de votantes a restar de los once que Mariano consiguió en 2008 y 2011. El PP volvía a los nueve millones que tanto le dolieron en 2004. En seis meses el PP perdió los votantes más críticos del centro político.  


Esos dos millones decidían si gobernaba el PP o el PSOE en los buenos tiempos del bipartidismo, pero ahora no había motivo de alarma. Esta vez esos dos millones no regresaban al PSOE sino que se perdían en la papelera de la abstención. Al PP le iba mal, pero al PSOE de Rubalcaba le iba peor y ya estaba por los siete millones de votos. Así que el PP perdía dos millones de votos pero seguía sacando otros tantos al PSOE y quedaba toda una legislatura para recuperar los votos perdidos. O eso pensaban. 

Pero lo que comenzó a partir del verano de 2012 fue un desgaste sin tregua. El rescatín del que tan ufanos quedaron Mariano y su tropa no devolvió las aguas a su cauce. La prima bajaba pero el PP seguía cuesta abajo. Se confirmaba una fuga de votantes de 0,9 puntos por trimestre (R2: 0,88). Continuaban los recortes y el paro creciente. Mariano confió en el cambio de tendencia con el calentón económico. Viene la recuperación, decía, pero lo que vino fue Bárcenas y el calvario de la corrupción que no afloja. Hasta hoy.  


En sus desmemorias biográficas, Rajoy apenas dedica unos párrafos a la naturaleza táctica de la lucha política. Ninguna teoría y tampoco reflexión. Eso no va con él. Tan solo cuenta el chiste de los dos exploradores amenazados por un león en medio de la sabana. A la vista del felino, uno de ellos se pone unas deportivas. El otro le pregunta por qué, si de todas formas el león corre más que cualquier persona, a lo que responde: no quiero correr más que el león, sino más que tú.

Ahí tenéis a Mariano, tranquilísimo desde hace tres años porque sigue corriendo más que el PSOE. Decididamente, es imbécil. 

El PPSOE está ahora por debajo del 50 % de intención de voto y nada en el horizonte señala que la constante tendencia de desgaste que sufre desde hace al menos cuatro años vaya a cambiar. En el tercer trimestre, en las próximas generales, estarán por debajo del 45 % y habrán perdido al hegemonía. Será el fin. 

Y mientras tanto Podemos y Ciudadanos se llenan de lo que PPSOE van perdiendo. Según las últimas encuestas encuestas de abril y mayo, Podemos y Ciudadanos suman del 20 % de intención de voto en Extremadura al 36 % en Madrid. Una simple correlación con la población en ciudades de más de 50.000 habitantes explica el 59 % de las diferencias entre unas y otras autonomía.


PPSOE se atrinchera en el campo y en los pueblos, pero el poder está en las ciudades. Y hay que recordar que la II República salió de unas municipales. Muy similares a estas. No dejará el país Mariano Rajoy. No irá al exilio. Quizá vaya a la cárcel.