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martes, 18 de febrero de 2020

174. Cuánto de más sale Madrid en el telediario? Pues como si tuviera 15,5 millones de habitantes...


Los de civio acaban (hoy mismo?) de sacar una nueva herramienta bastante impresionante para contabilizar las veces que algo fue noticia en los telediarios de tve, 


y claro, me ha faltado tiempo para contar cuánto de sobre-representada está Madrid en las noticias respecto de su población. 

Como algunas ciudades (sin ir más lejos, Madrid) tienen el mismo nombre que la comunidad autónoma y eso puede distorsionar los datos, contabilicé las menciones de grandes ciudades y capitales de cada CCAA, agrupando los resultados, que se resumen aquí:

Cataluña y sobre todo Madrid se salen de la correlación. Cataluña (incluyendo como dije Barcelona, Tarragona, Girona, Lleida) salió 1,6 veces lo que le correspondería por su población; Madrid 2,3 veces!!, es decir, como si su población fuera de 15,5 millones y no de 6,6.


Además, la sobrerrepresentación de Cat está algo aumentada por la crisis del procés, que centró la atención informativa en 2017 y 2018. Si nos fijamos sólo en los años 2014, 2015 y 2016, la sobrerrepresentación sería de 40%, algo que en el límite de error de la regresión (por cierto; R2 lineal 0,95 sin Cat ni Mad; R2 0,90 sin Mad; 0,81 todos)


viernes, 17 de marzo de 2017

146. Violencia y centralismo en América Latina.

Las viejas herencias pueden ser cargas pesadas. 

América Latina sufre graves problemas de violencia, injusticia social y desigualdad económica. No es difícil encontrar análisis que los relacionan y, de hecho, parece obvio que violencia, injusticia social y desigualdad estén sociológicamente relacionados, incluso de un modo etológico. 



Algunas reconocibles fotografías de los grandes y lujosos rascacielos de Sao Paulo despuntando sobre las barriadas de chabolas son una imagen paradigmática de esta relación entre desigualdad y violencia.


Tampoco es difícil encontar una expresión numérica de esta imagen. Basta calcular la concentración de renta per cápita y riqueza bruta entre las mayores capitales y sus respectivos países para construir una correlación simple que explique la mitad de la variabilidad en la tasa de homicidios en América Latina. 


Datos de homicidios de UNODC, PIBy Pob ciudades de Revista AmericanaEconomia. PIB y Pob países de FMI.
Cuanto mayor es la diferencia de rentas entre la gran capital y el resto del país, más homicidios. Cuantos más ciudadanos de un país iberoamericano se concentren en esa megalópolis y puedan acceder o participar a la riqueza y privilegios de la gran capital, más se reducirá la violencia.

En los datos parecen vislumbrase dos correlaciones, una de países de América del Sur (señalados en negro) y otra para los de América Central/Caribe. La distinción tampoco es clarísima, pero apunta.


En cualquier caso, lo que es ea evidente es relación entre centralidad y violencia, sin duda un legado de la herencia hispana. La causa de esta violencia también está a la vista en aquellas fotografías, en la extrema segregación que descubren. Los barrios se avecinan pero siguen brutalmente separados, la exclusión se asegura con muros o verjas de espino que impiden el acceso a comunidades enteras, las calles y el entramado urbano se cortan, las esperanzas de participación, de comunidad, se ven frustradas sin sutilezas. 

La segregación social y racial sigue funcionando aún dentro de la capital, separando criollos de indios, gobernantes de gobernados, reproduciendo las infinitas castas y tabúes de la sociedad colonial. La centralidad de la sociedad colonial en América Latina es todavía tan evidente que no hay que afinar mucho en el análisis, basta una fotografía tomada a suficiente altura, una simple correlación de datos gruesos para que se manifieste.


miércoles, 13 de enero de 2016

111. Madrid, agujero negro.

Desde hace 400 años Madrid ha crecido y prosperado a costa de su entorno inmediato. Cuanto más gana Madrid, mas pierden a su alrededor. 

Madrid es incapaz de crear sinergias, de mantener una relación constructiva y simbiótica. Madrid es una economía parásita, un agujero negro. 

Esto es lo que ha dicho, con total ingenuidad y con esa espontaneidad que caracteriza el medio, un tuitero al que sigo: @Retiario, desde el mismo corazón noticioso de Madrid. 

No sé si Pepe Cervera estará dispuesto a reconocer que su intuición es más que una ocurrencia del momento, que Madrid es, en efecto, un agujero negro en el pasado y el presente de España y una enorme amenaza para el futuro. Probablemente no. Pero yo no me resisto a dejar constancia de lo dicho, de la circunstancia y del mapa que iluminó tan buen juicio. 

miércoles, 15 de abril de 2015

61. Nuevas perspectivas del centralismo madrileño

Vuelvo por mis fueros para dar nuevos expresiones del centralismo de Madrid. 

Primero, este gráfico, en el que enfrento el crecimiento de población y PIB relativos en los últimos dos siglos por CCAA. Los datos son de Estadísticas Históricas de España y censos INE y Floridablanca.


Se destaca Madrid. Es la constatación de una España castiza, de que la proximidad al poder es la mejor garantía para prosperar en España. Arrimarse al poder, salir en la foto, como bien supo pronto el Pequeño Nicolás, es la mejor garantía de enriquecimiento rápido en España. Lo que muestra este gráfico es el beneficio de tener a mano los recursos del Estado para beneficio propio. Lo que muestra este gráfico es lo mucho que una casta ha robado al resto del país y donde se encuentra el lastre histórico del desarrollo económico y social de España los dos últimos siglos.  

Olvidaos de todo y seguir la pista del dinero, les dice garganta profunda a los periodistas del Washington. Post. Eso es lo que hago en el gráfico de abajo. Muestro la evolución del PIB relativo de las regiones de España agrupadas así: 

La historia económica de España en los dos últimos siglos es la transformación de una nación agrícola en otra de servicios sin alcanzar nunca un pleno desarrollo industrial. En otra entrada repasaré los detalles regionales, hoy me centro en Madrid, la gran excepción. 


Madrid, que apenas suponía el 2,7 del PIB de España en 1800, debería haber seguido el curso descendente que siguió el resto de la España interior y haber rebajado su peso en el conjunto de la economía nacional, pero toda la política de los dos últimos siglos se empeñó contra viento y marea en sostener una isla de activivdad económica en el centro de la Península por el hecho arbitario de que allí estaba la capital de la nación. Semejante empeño convirtió a Madrid en el centro dede una economía burocrática, extractiva, metropolitana, castiza, de casta y castuza. 

Y segundo, ya vistos los gráficos, voy con este curioso experimento:


Me entero de este asunto a través de esta muy recomendable web, en la que podréis encontrar ejemplos de su aplicación a otras redes. En resumen: se trata de evaluar la eficiencia de una red de infraestructuras comparándola con el eficiente crecimiento de un moho.

El resultado, pues lo mismo: Madrid es una isla. 

viernes, 26 de diciembre de 2014

46. - El plan de Mola: la Guerra Civil fue un gigantesco cerco.

La guerra civil española duró, de forma oficial, del 18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939. 

Durante estos treinta y dos meses y medio los contendientes mantuvieron un frente de batalla de cientos de kilómetros, mucho más largo que el frente occidental de la IGM y que, en consecuencia, considerando el tamaño de los ejércitos enfrentados, resultaba mucho más permeable que aquél. 


En mi opinión, fue este largo frente el que empujó a los nacionales a utilizar el terror como arma de guerra para asegurar su propia retaguardia, mucho más débil por su falta de legitimidad. Al fin y al cabo ellos eran los rebeldes, los amotinados.

Pero no es esto a lo que iba, sino a otra extraña característica de nuestra guerra civil, una particularidad que explica muchas cosas  y que, a mi entender, no ha sido demasiado bien comprendida ni advertida: que la guerra civil española fue, en realidad un larguísimo asedio, un cerco en toda regla.

El mismo 18 de julio, bandas fascistas procedentes de Segovia trataron de asegurar el túnel ferroviario de Somosierra hacia Madrid iniciando los primeros combates de la guerra en torno a la capital, pero no fue hasta el 28 de marzo de 1939 que las tropas nacionales entraron en Madrid. Tres días después, terminó la guerra. 

La guerra civil española fue una gigantesca batalla de asedio por la toma de Madrid. No hubo otro objetivo para los nacionales que tomar la capital. Una vez conquistada, se instalaron convirtiéndola en capital del Régimen, de modo que Madrid se identificó de modo definitivo con el españolismo más retrógrado. En las montañas donde quedaron clavadas las tropas nacionales hasta el final de la guerra, Franco mandó levantar el monumento que había de conmemorara su victoria: la cruz y basílica de Los Caídos. 
El caso es que Madrid fue, para los sublevados, el único objetivo estratégico del plan de Mola, la conquista de Madrid era todo el plan de guerra de la sublevación. 

El plan, absolutamente infantil, consistía en atacar Madrid desde todas las direcciones.

Como movimientos secundarios quedaban las tomas de Bilbao y Barcelona, capitales "separatistas".

Está claro que el Plan de Mola era una proyección de las fijaciones y obsesiones mentales de la derecha española: las de un país entendido como una rueda girando en torno a Madrid y las cuñas seudoespañolas -nacionalistas, dicen ahora con desprecio los herederos del Bando Nacional- merecedoras cada una de una acción punitiva específica por parte del ejército español, la garantía de unidad de la Patria. 

El plan de Mola fracasó precisamente en la periferia. Mola esperaba que la ciudad de Madrid fuese leal al gobierno legítimo de la República, pero no esperaba oposición en las provincias, salvo quizá en Barcelona o Bilbao. Sin embargo, allí donde lo que hoy se llama la sociedad civil era lo bastante fuerte como para hacer frente al poder militar, el golpe fracasó. Y toda la costa española salvo Galicia y Cádiz -no solo Barcelona y Bilbao- permaneció leal a la República española. De este modo, el cerco a Madrid desde todas las direcciones se hizo imposible, y la capital resistió treinta y dos meses, sostenida -una vez más- por toda la periferia. 


Por cierto y ya de paso: otra cuestión que se pasa por alto. En 1936, gracias a la derecha española, la Península Ibérica volvió a ser invadida por un ejérrcito africano después de siete siglos. La última había sido la conquista almohade. 


miércoles, 10 de diciembre de 2014

45. Otra expresión del centralismo. PIB/km2

Es más o menos lo mismo que otras veces, pero con matices. Y además tenía ganas de sacarlo, ¡y ya está!

Es la concentración del PIB por territorio en las distintas CCAA. De nuevo se destaca la anomalía de Madrid. 

Si se considera Madrid como parte de CLM, la densidad de PIB pasa a ser de unos 2,5k€/km2.Considerando las dos Castillas, la densidad de PIB sería de unos 1,5k €/km2, similar a la de Andalucía. 

La cosa es más que obvia. Madrid funciona como un agujero negro que extrae de los recursos de su alrededor, un extractor que vacía su entorno.

La mayor parte de las capitales europeas: Paris, Londres, Milán, Francfurt se situan en medio de las áreas más prósperas de sus naciones y de Europa en general. Son como los árboles de lo más profundo de un bosque. Pero Madrid se encuentra justo en medio de la zona más pobre, como un extraño oásis en un desierto. Lo que ocurre es que, en este caso, es el oásis el que contribuye a crear el desierto a su alrededor.  

domingo, 17 de noviembre de 2013

9.- Madrid Big Data. Cuando la capital es un lastre económico y social.

En una entrada anterior traté el desastre económico que fue y es sistema radial de transportes en España. En resumen, el argumento principal contra este sistema radial es que desde hace siglos el crecimiento económico en España ha sido periférico, y que el sistema radial no ha tenido otra función que la de trasvasar los beneficios de este crecimiento a la capital, es decir, ha sido una capitalización por vía política y militar de la economía. Un robo, vamos, a punta de pistola y Decreto-Ley.  

Pero éste es el país del Empecinado, del erer que erre, del dontacredanismo, del sostenella y no enmedalla, del que resiste gana. Así que seguimos igual. Ahora, los amamantados de la capital nos dicen que Madrid, a la que el historiador y académico Chueca Goitia llamó sanguijuela de Castilla, es el motor económico de España. Y se quedan tan anchos. 

Decía en la entrada anterior también que otros se empeñan en comparar París con Madrid, o incluso con Londres, e invirtiendo los factores pretenden hacer de España Francia a costa de malcopiar Paris en Madrid. Pero claro, ni una cosa ni la otra. pero ni Londres ni Paris son Madrid. 

Y para mostrar lo lejos que Madrid está de ser un Londres o un Paris español, por mucho que se empecinen y nos empeñen a todos los españoles, voy a usar eso tan de moda que es el big data. Unos grandes datos muy asequibles, muy de andar por casa, gentileza, como no, de Google Trends. 

La tabla siguiente muestra la estadística de búsquedas en Google por ciudades de las cinco palabras/herramienta que hoy dominan internet: facebook, google, twitter, skype, linkedin, en España, Reino Unido y Francia.  Los valores son relativos, siendo siempre de 100 en la ciudad de cada país en la que esa palabra es más utilizada y las demás son valoradas en relación a ella.  

Los resultados son inapelables. En Francia, Paris lidera cuatro de las cinco categorías y solo se cae en las búsquedas relativas a la red social Facebook. En Reino Unido Londres lidera tres de los cinco términos y aparece de tercero en el canal Twitter. Madrid tan solo aparece en segundo lugar en las búsquedas de Google y Linkedin, la red profesional. Las búsquedas relativas a esta herramienta de empleo, negocios y contactos profesioanles son muy significativas, porque tanto en Francia como en Reino Unido son las que muestran las más significativa concentración en las capitales, reflejando el liderato económico natural de estas ciudades. En Reino Unido, además de Londres, destacan en la búsqueda de Linkedin las ciudades universitarias como Oxford, Cambridge o Reading. En España, en cambio, Madrid aparece en segundo lugar y no muy lejos de Pamplona o Vigo, en apariencia ciudades de empuje económico mucho más modesto que la orgullosa capital. 

Google Trends también opfrece la geografía de búsquedas representadas en mapas, que permiten advertir en un vistazo que, en efecto, en España, Paris está en la costa,  y a lo que parece está sobre todo en la costa Mediterránea. Y tampoco me quedaré sin comentar la extraordinaria concentración del uso de Twitter en Andalucía. Cosa digna de atención.




Para terminar, pues big data de big data, o sea, geografía de la búsqueda de big data en los tres países. Los resultados, pues un poco más de lo mismo.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

7.- En España, París está en la costa

Cuando trato de explicar lo perjudicial que ha sido Madrid y su impuesto centralismo para España mucha gente me recuerda que París es una capital tanto o más centralista que Madrid y a Francia no le ha ido del todo mal. 

De hecho, desde que Felipe V se instalara en Madrid, ha habido una permanente voluntad -eso sí, pagada por todos los españoles- por recrear Madrid al modo de París, e incluso muchos han creído que haciendo esto España se transformaría, por arte de birlibirloque, en una nueva Francia. El resultado de este tipo de modernización por la vía de las apariencias resulta tan ilusorio como ruinoso. 

Pero a lo que iba. El caso es que ni España es Francia, ni Madrid será nunca París. Las condiciones geográficas, sociales o económicas han sido incomparables y el centralismo de Paris en Francia no se entiende  bien en España y se copia mal. París sirvió a Francia como capital porque el país convergía en la capital de forma natural. A finales del XVIII, cuando irrumpió la modernidad, la ciudad, industriosa y comercial, burguesa, tenía una cultura favorable a las innovaciones y supo liderar el cambio político y social que preparó a Francia para la revolución industrial y la democracia parlamentario. Y una cosa que en España nunca se advierte: París, como Londres, es un puerto. Todavía hoy. 



La situación de Madrid era completamente distinta. Desde el siglo XVI, el interior peninsular vivió una decadencia respecto de las zonas costeras que solo salvó a la capital gracias a las rentas de la Corte. Pero comenzado el siglo XIX Madrid era una sede cortesana y nada más. Un capital cuya cultura era servir al rey y a su corte. En Madrid había señores y siervos, y poco más. Desde luego no era un gran bagaje para liderar un país moderno.

A mediados del siglo XIX, con dos décadas de retraso respecto de Francia, en España comenzaron a desarrollarse los primeros proyectos de ferrocarril. Eran proyectos que servían a intereses locales, en zonas donde la densidad de población y el desarrollo económico justificaba las inversiones y estaban adaptados a las limitadas capacidades técnicas y de capital. Estos primeros proyectos eran pequeños, pero razonables, en una palabra, viables, y podían servir como germen de una red que acabase por integrar el país a base de añadir nuevos tramos a partir de estos nodos:

Barcelona - Mataró: Para servir a la incipiente industria textil y el comercio.

Jerez - Puerto de Santa María: Para exportar los vinos de Jerez a Inglaterra.

Gijón - Langreo: Para dar salida al mar a los carbones asturianos.



Es evidente. Todos estos proyectos se iniciaban cerca de puertos, respondían a un interés industrial o comercial y planteaban rutas de menos de 50 km. Era un buen comienzo. Lento, quizá, pero bueno. Sin embargo, ya en sus inicios, Madrid hizo valer su capitalidad y rompió esta dinámica virtuosa planteando una ruta de 350 km, inasumible sin el recurso a los caudales del Estado, recurso que se tomó con creces, pues en este negocio estaban involucrados exministros y la parentela real. Fue un pelotazo y un escándalo mayúsculo. ¿Os suena?

En su principio y su final, la vía Madrid Valencia tenía un cierto sentido económico, comunicar la poblada huerta valenciana y dar salida al mar a sus productos y comunicar Madrid con Aranjuez, donde veraneaba la Corte, y también transportar los productos de la huerta de Aranjuez a Madrid. Pero el cierre de línea atravesaba un páramo económico. Sin embargo, la política dictada por los gobiernos de la capital España fue multiplicar estas enormes líneas con la excusa de estructurar el país. Así se hizo. 



Los gobiernos militares de España hicieron de Madrid un nodo ferroviario como era París en Francia con la excusa de los altos intereses nacionales, pero al hacerlo así solo servían a los intereses de una capital aislada a 400 km de la costa, endeudando el país hasta la ruina y comprometiendo el desarrollo industrial para el resto del siglo. 

Además, las radiales impidieron que el país quedara de verdad estructurado, aislando unas zonas de otras al primar las conexiones con Madrid. por ejemplo, Andalucía quedó aislada del Levante, igual que toda la costa norte peninsular. 


Y lo peor es que siglo y medio después seguimos igual, aplicando el mismo patrón. En los últimos 25 años el gobierno español ha construido la segunda mayor red de alta velocidad ferroviaria del mundo, y sin duda la más ruinosa e inútil, pues solo sirve para ir y venir de Madrid.  



Mientras, la autovía del Cantábrico, planteada también hace 25 años, una infraestructura básica para España pero que no interesa a Madrid, sigue todavía en construcción, y el doble corredor Mediterráneo y Atlántico, que es la opción elegida por la UE y que cuenta con su apoyo financiero para vertebrar la red transeuropea de transportes, duerme el sueño de los justos porque no sigue el patrón central de Madrid.  




martes, 2 de julio de 2013

3.- La decimonónica España provinciana.

En 1833, el dramaturgo, poeta y ministro de Fomento Javier de Burgos firmaba el Real Decreto por el que se dividía la administración española en provincias. Los supuestos para la división, que pretendía racionalizar la administración y acercarla al ciudadano fueron los siguientes: 

  • Las provincias debían tener poblaciones semejantes. 
  • Las capitales de provincia debían encontrase a no más de un día de camino de cualquier punto de la provincia.

En 1857, el primer censo de España tras la división provincial, Barcelona que era la provincia más poblada, tenía siete veces más población que Álava, la más pequeña y menos poblada. Hacia 1975 la provincia de Madrid se convirtió por primera vez en la más poblada de España y multiplicaba por cuarenta la población de Soria. En 2008, Madrid tenía ya sesenta y seis veces más población que Soria. 

Multiplicación de la densidad de población provincial entre 1857 y 2008. (Provincias en blanco: 0 a 2; gris claro 2 a 4; gris medio: 4 a 6; gris oscuro: 6 a 8; Gran Canaria: 11,4; Madrid: 13,2)

A pesar de la total disfuncionalidad de la división provincial, planeada en una España que viajaba a lomos de burros y carretas, anterior incluso al ferrocarril, la división provincial se mantiene fosilizada en la estructura del estado español hasta hoy día pues desde bien pronto se demostró una eficaz herramienta del centralismo madrileño. Durante la Restauración los gobiernos amañaban desde Madrid los resultados electorales conforme a sus intereses a través de los gobernadores civiles, diputaciones y caciques provinciales. En 1977, la Ley electoral que propició los desmanes que hoy padecemos instituyó la circunscripción provincial para que la UCD ganara las elecciones. 

Hoy las provincias son un costosísimo relicto administrativo que no sirve más que para extender el clientelismo de los partidos, la corrupción e imponer desde Madrid un país que no existe desde hace mucho tiempo, si alguna vez llegó a existir de verdad. El último episodio de esta visión provinciano-madrileña de España en total desprecio de la realidad y de los españoles es el intento por parte del ministro Gallardón de suprimir el partido judicial de Vigo integrándolo en el de Pontevedra para racionalizar la administración. Este ministro Gallardón es otro buen ejemplo de un centralismo político que desde hace tres siglos y medio alterna su estupidez con el crimen para gobernar España en su exclusivo beneficio.